- Diseño exterior disruptivo con parrilla partida, pilotos independientes y una estética mucho más deportiva y personal.
- Tres opciones de motorización que eliminan el diésel, destacando el Full Hybrid E-Tech de 160 CV con un consumo de 3,9 L/100 km.
- Interior digitalizado con sistema Open RLink y ecosistema de Google integrado para una conectividad total.
- Tres niveles de acabado (Evolution, Techno y esprit Alpine) que adaptan el equipamiento a cada tipo de usuario.

El mercado de los utilitarios urbanos acaba de recibir un sacudida importante con la llegada del nuevo Renault Clio VI. Este modelo no es solo una actualización pasajera, sino que representa una apuesta valiente por parte del fabricante francés para romper con la monotonía y ofrecer un coche que combine a la perfección el estilo vanguardista con una eficiencia energética envidiable.
Después de haber renovado gran parte de su catálogo con modelos como el Renault 5 o el Symbioz, el Clio retoma el protagonismo. Se trata de un vehículo que ya es un clásico en nuestras carreteras, pero que ahora se reinventa para atraer a un público más joven y a familias que necesitan un segundo coche ágil, moderno y, sobre todo, muy económico en el día a día.
Un diseño que rompe los esquemas
Si algo destaca a primera vista es que Renault ha decidido dejar atrás la línea conservadora. El aspecto exterior es ahora mucho más agresivo y personal. En la parte delantera, encontramos una parrilla dividida muy llamativa, donde la sección superior es más pequeña y se flanquea con luces diurnas que evocan la forma del rombo de la marca. Los faros están más perfilados, lo que le otorga una mirada mucho más deportiva que la de su predecesor.
Al mirar el coche de perfil, se aprecian detalles como las llantas de aleación disponibles en 16 o 18 pulgadas y una línea de techo que cae suavemente hacia atrás, dándole un aire más dinámico. Además, se han eliminado los lamelunas de las ventanas laterales para limpiar la silueta. La parte trasera es quizá la zona más disruptiva, con un spoiler integrado en el techo y un sistema de cuatro pilotos traseros independientes que dejan claro que estamos ante una nueva generación. Cabe mencionar que la cámara de retroceso ya no está oculta en el logo, sino situada estratégicamente entre el portón y el paragolpes.
En cuanto a sus dimensiones, el coche mantiene la plataforma CMF-B, lo que significa que sigue siendo muy manejable. Con unos 4,12 metros de largo y un maletero que puede alcanzar los 391 litros, ofrece un equilibrio sólido entre espacio interior y facilidad para aparcar en el centro de la ciudad.
Habitáculo tecnológico y confortable
El interior ha sido rediseñado siguiendo la estela de los modelos más recientes de la marca. Lo primero que salta a la vista es la digitalización: una pantalla multimedia Open RLink de 10 pulgadas y un cuadro de instrumentos digital, también de hasta 10 pulgadas, que ponen toda la información al alcance de la mano. El volante, heredado de modelos superiores como el Rafale, tiene un diseño achatado tanto arriba como abajo, lo que le da un toque muy moderno.
Aunque el espacio en las plazas delanteras es cómodo, algunos usuarios podrían notar que los mandos del respaldo no son los más intuitivos del mundo. En las plazas traseras, el espacio es correcto para el segmento, aunque alguien que mida más de 1,85 metros podría sentirse un poco justo de espacio para la cabeza. Lo más destacable es la calidad de los materiales y el ajuste, ya que no se escuchan ruidos molestos ni crujidos, y Renault ha mantenido los botones físicos para las funciones más usadas, algo que los conductores agradecemos enormemente.
Motorizaciones: Adiós al diésel, hola a la eficiencia
La oferta mecánica ha dado un giro radical, eliminando por completo las versiones diésel. Ahora el cliente puede elegir entre tres caminos distintos según sus necesidades:
- Gasolina TCe115: El motor de acceso con 115 CV y tres cilindros turbo, disponible con cambio manual de seis velocidades o automático EDC.
- Full Hybrid E-Tech 160: La joya de la corona. Combina un motor atmosférico de 1,8 litros con un sistema eléctrico y una batería de 1,4 kWh. Desarrolla 160 CV y consume apenas 3,9 litros cada 100 km. Lo mejor es que no necesita enchufarse, ya que se recarga solo al circular.
- ECO-G 120: Una opción versátil que funciona con gasolina y GLP, ofreciendo una autonomía brutal que supera los 1.450 kilómetros gracias a su depósito específico.
Sensaciones al volante y equipamiento
Conducir la versión híbrida es una experiencia muy fluida; las aceleraciones son instantáneas y el coche se siente muy ágil, incluso con el maletero lleno. La caja automática Multimodo de 15 modos gestiona la potencia con maestría, haciendo que el coche sea muy austero en consumos reales, rondando los 4,2 litros en rutas mixtas.
La suspensión se ha vuelto un poco más firme, lo que se nota al pasar por algún bache, pero que se traduce en un mejor comportamiento en curva, evitando que la carrocería balancee demasiado. Además, el aumento del ancho de vías posterior aporta una estabilidad que da mucha confianza al conductor.
Para adaptar el coche a cada bolsillo, existen tres acabados: el Evolution (básico pero completo con LED y digitalización de 7\»), el Techno (climatizador auto, pantallas de 10\» y acceso sin llave) y el esprit Alpine, que es el tope de gama. Este último permite añadir extras premium como el sonido Harman Kardon o la visión panorámica. Además, todo el sistema se integra con el ecosistema de Google, facilitando el uso de Maps y el Asistente de Google de forma nativa.
Este utilitario se posiciona como una solución inteligente y con mucha personalidad, destacando por su bajísimo consumo en la versión híbrida, un diseño que no pasa desapercibido y una tecnología interior que simplifica la vida del conductor, siendo una opción ideal tanto para primerizos como para quienes buscan un coche urbano eficiente.