- Creación de una sociedad conjunta al 50% entre el grupo alemán Daimler y el chino Geely Holding.
- Transición total de Smart hacia una gama de vehículos eléctricos premium producidos en China.
- Reparto de funciones donde Mercedes-Benz lidera el diseño y Geely se encarga de la ingeniería.
- Expansión del catálogo de productos hacia el segmento B para competir en el mercado global.

El panorama de la movilidad urbana ha dado un giro radical con la noticia de que Daimler AG y Zhejiang Geely Holding Group han decidido unir fuerzas. Esta jugada maestra consiste en la puesta en marcha de una joint venture global donde ambas compañías mantienen una propiedad equilibrada al 50%, con el objetivo claro de convertir a Smart en el referente absoluto de los vehículos eléctricos premium.
Para quienes veíamos la marca con cierta incertidumbre, este acuerdo es un soplo de aire fresco que asegura su supervivencia a medio y largo plazo. No se trata de un simple parche, sino de una reestructuración profunda donde se fusiona la experiencia de lujo alemana con la agilidad y potencia industrial de China, preparando el terreno para una nueva era de movilidad sostenible.
Detalles del acuerdo y estructura organizativa

La nueva entidad, denominada Smart Automobile, nació con un músculo financiero imponente, contando con un capital total de 5.400 millones de yuanes (aproximadamente 700 millones de euros). Cada socio ha aportado la mitad, aunque la parte de Daimler se ha cubierto mediante la propia aportación de la marca Smart. La sede de mando se ha establecido en Hangzhou Bay, China, aunque mantiene brazos operativos fundamentales en Alemania para coordinar la estrategia global.
En cuanto a quién lleva el timón, el Comité de Dirección está formado por seis ejecutivos, repartidos equitativamente. Por el lado de Daimler, destacan figuras como Hubertus Troska, Britta Seeger y Markus Schäfer. En el bando de Geely, la representación recae en Li Shufu, An Conghui y Daniel Donghui Li. Esta estructura asegura que ninguna de las dos partes domine la hoja de ruta, fomentando una colaboración simétrica.
Reparto de tareas: Diseño alemán e ingeniería china
Para que esto funcione, han dividido el trabajo según sus puntos fuertes. El esteticismo y el diseño de los nuevos modelos recaen sobre la red mundial de Mercedes-Benz Design, asegurando que los coches mantengan ese aire sofisticado. Por otro lado, la ingeniería y el desarrollo técnico son responsabilidad de los centros globales de Geely, quienes aportan su vanguardia en software y arquitectura eléctrica.
Este intercambio es vital, ya que permite a Mercedes acortar los plazos de desarrollo y reducir costes, mientras que Geely puede aprovechar la gestión de marca y el prestigio de Daimler. De hecho, se ha hablado de integrar la arquitectura electrónica GEEA 4.0 de Geely en futuros modelos, lo que daría una potencia de cálculo superior y funciones de software mucho más avanzadas que las actuales.
El salto al segmento B y la producción en China

Una de las novedades más jugosas es que Smart dejará de ser exclusivamente una marca de coches minúsculos. La estrategia incluye la expansión hacia el segmento B, es decir, los utilitarios, para competir cara a cara con rivales como el MINI. Todos estos modelos serán 100% eléctricos, eliminando por completo los motores de combustión que resultaban costosos y poco eficientes en términos de emisiones.
La fabricación se trasladará íntegramente a una nueva planta en China, diseñada específicamente para la propulsión eléctrica. Aunque los primeros modelos globales empezaron a verse en 2022, la transición fue gradual. Mientras tanto, la planta de Hambach en Francia y la de Novo Mesto en Eslovenia siguieron produciendo los modelos antiguos hasta que la nueva era entró en vigor.
Impacto en las plantas europeas y el futuro de Mercedes EQ
No todo ha sido trasladar la producción al otro lado del mundo. Daimler ha tenido el cuidado de mantener el empleo en Hambach, reconvirtiendo la planta para fabricar un vehículo eléctrico compacto bajo la insignia de Mercedes-Benz EQ. Esto demuestra que la alianza con Geely no es un abandono de Europa, sino una reorganización estratégica de sus activos industriales.
Es curioso observar cómo el gigante chino Li Shufu sigue expandiendo su imperio, sumando a Smart a una lista donde ya figuran marcas como Volvo, Lotus o Polestar. Para Daimler, que llegaba a perder millones anualmente con Smart debido a los altos costes de seguridad y baja rentabilidad, este movimiento era casi obligatorio para estabilizar sus cuentas y no perder terreno en el mercado chino, el más grande del planeta.
La unión de fuerzas entre Daimler y Geely ha transformado a Smart en una marca global y totalmente eléctrica, centrando su producción en China pero manteniendo la esencia del diseño alemán. Gracias a este reparto de competencias y a la incursión en el segmento B, la firma ha logrado renovar su catálogo con modelos como el Smart #1 y el #5, asegurando así su competitividad en la era de la movilidad sostenible.