- El Gran Premio de España en Madring reúne a más de 350.000 espectadores, superando todas las expectativas en su estreno.
- Pilotos y equipos alaban la organización y el asfalto, aunque coinciden en la dificultad para adelantar en el trazado.
- El calendario 2027 confirma la continuidad de Madring y deja fuera a Montmeló, que pasará a alternarse con Spa.

El pasado fin de semana, Madrid vivió uno de los acontecimientos deportivos más esperados de las últimas décadas: el regreso de la Fórmula 1 a la capital 45 años después de aquella histórica victoria de Gilles Villeneuve en el Jarama. La cita, celebrada en el novedoso circuito semiurbano de Madring, situado entre IFEMA y Valdebebas, no ha dejado indiferente a nadie. Con una asistencia que ha rondado los 350.000 aficionados a lo largo de los tres días, la organización ha logrado un éxito rotundo que ha sorprendido incluso a los más escépticos, en un fin de semana donde el deporte, la ciudad y la afición han ido de la mano.
El ambiente en el paddock era de euforia contenida. Pilotos, jefes de equipo y personalidades del mundo del deporte, como Rafa Nadal, no dudaron en elogiar la puesta en escena de un circuito que ha tardado apenas 15 meses en construirse y que llega con la intención de quedarse muchos años en el calendario. Sin embargo, no todo han sido alabanzas: las dificultades para adelantar han marcado la carrera, con apenas cuatro cambios de posición en toda la prueba, un dato que enciende las alarmas en la organización, consciente de que el espectáculo en pista es la clave para consolidar este Gran Premio como un clásico europeo.
Un trazado que enamora a una vuelta pero que castiga en carrera
El circuito de Madring ha sido descrito por muchos pilotos como uno de los más exigentes y bonitos del calendario, especialmente su curva más icónica, la Monumental, que ya forma parte del imaginario colectivo de la Fórmula 1 moderna. La clasificación del sábado dejó momentos para el recuerdo, con una vuelta magistral de Lando Norris que el propio británico calificó como la mejor de su carrera. Sin embargo, el domingo, las cosas cambiaron por completo. La estrechez del trazado y la falta de zonas claras de frenada impidieron los adelantamientos, generando las quejas de los pilotos.
Max Verstappen, siempre directo, ironizó tras la carrera diciendo que todavía estaba buscando la curva donde se pudiera adelantar, mientras que Fernando Alonso fue más contundente, asegurando que su jefe de prensa podría rodar sin problemas en ese circuito. Gabriel Bortoleto, por su parte, comentó medio en broma que estuvo a punto de quedarse dormido en el coche. Estas declaraciones no han sentado del todo bien en la organización, que ya trabaja junto a la FIA para buscar soluciones de cara a próximas ediciones, modificando algunas zonas del trazado que permitan mejorar las opciones de ataque entre los monoplazas.
A pesar de las críticas, el balance general es muy positivo. La pista ha recibido elogios por la calidad de su asfalto, la seguridad y la excelente organización general, algo que contrasta con otros estrenos recientes en el calendario, como Las Vegas en 2023 o Miami en 2022, que tuvieron más problemas en su debut. La comparación con esos estrenos ha sido inevitable y Madring ha salido claramente victorioso, con Carlos Sainz asegurando que se trata del mejor estreno de un circuito en los últimos años.

Organización impecable y una afición entregada
Uno de los grandes triunfos del fin de semana ha sido, sin lugar a dudas, la gestión de los accesos y el transporte público. A diferencia de otros circuitos históricos, donde llegar y aparcar es toda una odisea, la ubicación privilegiada junto a IFEMA y la conexión con la red de metro y autobuses ha facilitado la movilidad de miles de aficionados. La comodidad era uno de los aspectos más comentados entre los asistentes, que valoraban positivamente la cercanía y la fluidez para entrar y salir de las instalaciones. La experiencia del asistente ha sido una de las claves del éxito, aunque, eso sí, ha habido algún que otro fallo que no ha pasado desapercibido.
Las redes sociales se han hecho eco de algunos detalles mejorables, como las zonas de césped artificial sin terminar en la zona de la Pelouse, donde muchos espectadores tuvieron que sentarse sobre escalones de tierra y madera. Tampoco ayudó la instalación de una pasarela que tapaba parte de la vista del circuito desde algunas gradas, ni las carencias en zonas habilitadas para personas con movilidad reducida. Aun así, la organización ha sido receptiva ante estas quejas y ha asegurado que trabajarán para corregir todos los detalles en 2027.
En el plano deportivo, el domingo nos dejó un ganador con sabor a historia. Kimi Antonelli se llevó la victoria en una carrera que, pese a la falta de emoción en los adelantamientos, tuvo un final de infarto en las últimas vueltas. El piloto italiano, que lidera el mundial con mano firme, demostró una madurez inusitada para su edad y grabó su nombre en el primer trofeo de la historia del circuito, una escultura que emula la silueta de la propia Monumental. Un éxito rotundo en lo deportivo que se vio coronado por una cifra histórica de asistencia, con cerca de 353.000 personas en total, una cifra que solo se ve en grandes citas como Silverstone o Australia.
El calendario 2027 confirma la era Madring
En paralelo al éxito del fin de semana, la Fórmula 1 ha confirmado el calendario oficial para la temporada 2027, donde Madring volverá a tener un papel protagonista. La gran novedad es la inclusión de dos nuevos Grandes Premios: el de Portugal, en el circuito de Portimao, y el de Turquía, en Estambul, pendiente de la aprobación de la FIA. El campeonato contará con 24 carreras, abriéndose en Bahréin el 14 de marzo y cerrando la temporada en Abu Dabi el 12 de diciembre.
España, que este año ha tenido dos citas gracias a la coexistencia de Montmeló y Madrid, pasarará a tener una sola en 2027. Montmeló se queda fuera de la próxima temporada y tendrá que esperar a 2028, cuando se alternará anualmente con el circuito de Spa-Francorchamps, en Bélgica. Una decisión que ha generado cierta polémica en Cataluña, pero que la FIA considera necesaria para dar cabida a nuevas citas en el calendario. Por su parte, Madring celebrará su segunda edición entre el 10 y el 12 de septiembre, en una fecha que no pilla a nadie por sorpresa y que ya es esperada por toda la afición.

La continuidad de Madring en el calendario está garantizada al menos hasta 2035, y con las cifras de este estreno, no es difícil imaginar que la capital se convierta en un clásico de la F1 europea. La organización ya ha confirmado que trabajará en el diseño de las mejoras en el circuito para ofrecer más oportunidades de adelantamiento, así como en la finalización de las zonas de espectadores que quedaron incompletas. El margen de mejora es enorme y el potencial, ilimitado.
La carrera del domingo no solo ha servido para demostrar que Madrid puede organizar un Gran Premio moderno y funcional, sino que ha enviado un mensaje al mundo: la Fórmula 1 tiene una nueva casa en el sur de Europa. Con una afición entregada, una ubicación inmejorable y una infraestructura en constante evolución, Madring tiene todas las papeletas para convertirse en uno de esos circuitos que los pilotos aman y que los aficionados no quieren perderse. El futuro de la F1 en España pasa por la capital, y si el debut ha sido así, lo que queda por venir promete ser extraordinario.
Las próximas citas del calendario 2027 traerán nuevos retos, pero lo cierto es que el listón ha quedado muy alto. Madrid no ha venido a hacer turismo, ha venido a quedarse y a escribir algunas de las páginas más emocionantes de la categoría reina. El tiempo dirá si este sueño se convierte en una realidad consolidada, pero los cimientos ya están puestos. La afición, los pilotos, los equipos y la organización han puesto su granito de arena para que la Fórmula 1 vuelva a brillar con luz propia en España y en Europa.

En definitiva, estamos ante el nacimiento de una nueva era para la Fórmula 1. Madring ha aterrizado en el campeonato con una fuerza inusitada, superando todas las expectativas y dejando claro que el futuro de la competición pasa por ciudades que apuestan fuerte por la innovación y la experiencia de los aficionados. Tras la carrera, queda la sensación de que hemos presenciado el inicio de algo grande, capaz de generar pasiones y reunir a familias enteras alrededor de un mismo espectáculo que, a medio plazo, aspira a convertirse en el epicentro del motor en Europa.