MG lanzará los primeros coches con baterías semisólidas SolidCore en Europa con el MG4 Urban EV

Última actualización: 27 de marzo de 2026
Autor: pive6
  • MG estrenará las baterías semisólidas SolidCore en el MG4 Urban EV, previsto para finales de 2026 en Europa.
  • La química rica en manganeso y el uso de solo un 5% de electrolito líquido prometen más autonomía, mejor seguridad y carga hasta un 15% más rápida.
  • El MG4 Urban apunta a ser el primer eléctrico asequible con esta tecnología, con precios por debajo de los 20.000 euros en algunas versiones.
  • MG refuerza su estrategia europea con un centro de ingeniería en Frankfurt para adaptar la tecnología a las condiciones y usos del mercado europeo.

Coche eléctrico MG con batería semisólida

MG ha decidido mover ficha en el mercado europeo de coches eléctricos con un anuncio de peso: su primer modelo con batería semisólida llegará a Europa a finales de 2026. La marca, de origen británico y hoy bajo el paraguas del grupo chino SAIC, asegura que será el primer fabricante en poner en la calle, en producción en serie, un coche eléctrico con esta nueva generación de baterías, pensada para mejorar autonomía, recarga y seguridad.

Lejos de estrenar esta tecnología en un modelo de lujo, MG ha elegido al MG4 Urban EV como escaparate. Se trata de su compacto más asequible para Europa, que aspira a convertirse en el primer coche eléctrico europeo de gran volumen con batería semisólida. La jugada busca presionar al mercado generalista y a marcas tradicionales como Volkswagen, Renault o Stellantis en el terreno de los eléctricos accesibles.

MG4 Urban EV: el primer modelo europeo con batería semisólida

La marca ya ha puesto nombre a esta nueva batería: MG SolidCore. Según MG, esta tecnología se producirá en serie y se estrenará en el MG4 Urban EV a finales de año en España y el resto de Europa, con la idea de extenderla gradualmente al resto de su gama eléctrica e incluso a futuros modelos Hybrid+. Este enfoque sitúa a la firma en una posición adelantada en la transición hacia soluciones de estado sólido.

En una primera fase, el MG4 Urban llegará al mercado europeo con baterías LFP convencionales, con capacidades de 43 y 54 kWh. Después, y ya como gran novedad tecnológica, se incorporará la versión con batería semisólida SolidCore, que será la que marque el salto en autonomía, tiempos de carga y rendimiento en condiciones de frío y calor extremos. La estrategia de MG es clara: popularizar una tecnología avanzada en un coche de acceso, y no reservarla para gamas altas.

En cuanto al posicionamiento, el MG4 Urban se plantea como un eléctrico urbano y compacto, con una carrocería de 4,29 metros de largo, 1,81 metros de ancho y 1,48 metros de alto, y una batalla de 2,68 metros. Esto le permite ofrecer un interior suficiente para cuatro adultos con comodidad razonable y un maletero adecuado para el uso diario, sin entrar en lujos, pero con lo necesario para un coche pensado para el día a día.

En el habitáculo, MG apuesta por una solución práctica: pantalla central táctil, climatizador automático, controles sencillos y asistentes a la conducción básicos. El enfoque es el de un coche sin demasiadas complicaciones, más centrado en el uso real y en aprovechar la nueva batería que en ofrecer una experiencia premium.

Así es la batería semisólida SolidCore que estrenará MG

La protagonista del proyecto es la batería semisólida SolidCore, fruto del trabajo conjunto entre SAIC y su socio tecnológico QingTao. Frente a las baterías de iones de litio convencionales, esta solución utiliza solo alrededor de un 5% de electrolito líquido, una cifra sensiblemente menor que el entorno del 20% habitual en muchas baterías actuales. Ese cambio en la proporción de electrolito es el núcleo de la evolución.

En realidad, no se trata todavía de una batería de estado totalmente sólido, sino de una configuración intermedia o semisólida. El electrolito combina componentes sólidos con una pequeña fracción líquida, dando lugar a una estructura similar a un gel. Este tipo de diseño, con un contenido líquido que suele situarse entre el 5 y el 10%, busca conservar buena conductividad iónica sin renunciar a las ventajas de seguridad y estabilidad de los electrolitos sólidos.

MG explica que, aunque el objetivo a medio plazo es alcanzar baterías de estado totalmente sólido, listas para producción masiva, el camino está plagado de retos técnicos: problemas de conductividad, tensiones internas en los materiales y procesos de fabricación complejos han retrasado su llegada al mercado. Por eso, esta solución semisólida se plantea como un paso intermedio viable industrialmente, que permite adelantar parte de las ventajas antes de que la tecnología completamente sólida esté madura.

En demostraciones internas, MG ha llegado a mostrar una batería semisólida de 100 kWh de capacidad y unos 296 kilos de peso, una cifra que deja entrever una densidad energética muy superior a la de muchas baterías LFP actuales. No obstante, la marca deja claro que ese tamaño y peso no se trasladarán tal cual al MG4 Urban de producción, donde se optará por paquetes de menor capacidad adaptados al segmento y al posicionamiento de precio.

Ventajas prometidas: más autonomía, mejor seguridad y carga más rápida

Uno de los mensajes clave de MG es que SolidCore no es solo una curiosidad tecnológica, sino una batería pensada para mejorar el uso cotidiano del coche eléctrico. Entre los beneficios que la marca destaca se encuentran mayor autonomía, recarga hasta un 15% más rápida que en las LFP tradicionales, mejor comportamiento a bajas temperaturas y niveles de seguridad superiores en caso de golpes o deformaciones del pack.

La reducción del electrolito líquido juega un papel fundamental en materia de seguridad. Con menos componente inflamable, se disminuye el riesgo de reacciones térmicas descontroladas, como sobrecalentamientos severos o incendios. MG sostiene que la arquitectura de celdas SolidCore ha sido diseñada pensando en cumplir y anticipar futuras normativas de seguridad, un punto sensible en el despliegue masivo de vehículos eléctricos.

En climas fríos, otro de los puntos débiles habituales de los coches eléctricos, SolidCore debería marcar diferencias. Según la información trasladada por la marca, el rendimiento de la batería será más estable a temperaturas muy bajas, permitiendo que el coche pueda arrancar y circular sin necesidad de largos procesos de precalentamiento, algo que en los sistemas actuales consume tiempo y energía. También se promete una entrega de potencia más constante, con menos caídas de rendimiento en invierno.

MG habla igualmente de tiempos de carga reducidos aproximadamente un 15% frente a baterías LFP comparables. En la práctica, la marca sugiere que el paso del 10% al 80% de carga debería situarse por debajo de los 28-30 minutos que se tarda ahora en versiones equivalentes del MG4, siempre que se utilicen puntos de carga rápida adecuados. El objetivo es hacer más llevaderas las paradas en ruta y acercar el uso del coche eléctrico a la comodidad de un vehículo de combustión en desplazamientos largos.

Química rica en manganeso y captura de iones para alargar la vida útil

Más allá del formato semisólido, otro elemento clave de la batería SolidCore está en la química elegida para el cátodo. En lugar de apostar por las habituales mezclas de níquel-cobalto-manganeso o por soluciones LFP puras, MG se inclina por materiales catódicos ricos en manganeso, buscando un equilibrio distinto entre coste, rendimiento y densidad energética.

El manganeso permite, según la marca, trabajar con voltajes de celda más altos, lo que se traduce en mayor densidad energética para un mismo volumen y peso. Dicho de otro modo, se puede lograr más autonomía sin incrementar el tamaño ni el peso del pack, un aspecto crucial en modelos compactos como el MG4 Urban, donde el espacio es limitado y la eficiencia global del vehículo resulta determinante.

A esto se suma que el manganeso es un material más abundante y barato que el níquel o el cobalto, dos elementos que suelen encarecer las baterías y plantean interrogantes éticos y de suministro. Al basarse en una química rica en manganeso, MG confía en contener los costes de producción y facilitar que esta tecnología se despliegue a gran escala, más allá de series limitadas o modelos de alta gama.

En el plano técnico, MG menciona un sistema de «captura de manganeso» dentro de la celda, diseñado para evitar que los iones de este elemento se disuelvan con el uso y deterioren la batería a largo plazo. Este mecanismo de estabilización interna pretende mejorar la durabilidad del pack, de modo que la nueva tecnología no solo destaque por autonomía y recarga, sino también por su vida útil y estabilidad de rendimiento con el paso de los años.

Autonomía objetivo y experiencia previa en China

MG ya está probando esta tecnología en su mercado doméstico. En China, un SUV compacto equipado con batería semisólida SolidCore ha servido como banco de pruebas en condiciones reales, con un pack en torno a los 54 kWh de capacidad que, según los datos facilitados, permite cifras de autonomía que resultan competitivas para el tamaño del vehículo.

Con esta experiencia como base, la marca apunta a que, en el caso del MG4 Urban, una versión similar equipada con SolidCore podría alcanzar alrededor de 530 km de autonomía en ciclo CLTC en el mercado chino. Aunque las cifras en homologaciones europeas (WLTP) suelen ser más conservadoras, MG calcula que en el entorno de los 420 km reales podría ser una referencia razonable para Europa con una batería intermedia, combinando ciudad, carretera y uso mixto.

Más allá de la cifra concreta de kilómetros, el objetivo de MG es que el MG4 Urban con batería semisólida se perciba como un coche eléctricamente «despreocupado» para un uso diario típico en Europa. Es decir, poder cubrir sin demasiados compromisos los desplazamientos cotidianos y escapadas de fin de semana, utilizando puntos de carga públicos o domésticos, y con menos necesidad de planificar al milímetro cada parada.

En paralelo, el fabricante ya trabaja en la fase siguiente: baterías de estado totalmente sólido con autonomías de hasta 1.000 km en coches eléctricos. MG ha confirmado que esta tecnología se está desarrollando para el futuro, aunque sin fechas concretas. La apuesta actual por el formato semisólido se entiende, por tanto, como el primer peldaño de una hoja de ruta más ambiciosa.

Estrategia de MG para Europa: ingeniería local y precios ajustados

El despliegue de SolidCore en el MG4 Urban se integra en una estrategia más amplia de MG en Europa. La marca ha anunciado la apertura de un nuevo Centro Europeo de Ingeniería en Frankfurt, que se convertirá en núcleo de desarrollo de vehículos adaptados específicamente al mercado europeo, desde el ajuste de chasis hasta la gestión térmica de las baterías o los sistemas de asistencia.

Bajo el lema «En Europa, para Europa», MG quiere subrayar que sus eléctricos no serán simples importaciones, sino modelos adaptados a las condiciones climáticas, el estado de las carreteras y los hábitos de conducción europeos. El centro de Frankfurt trabajará en coordinación con el equipo de ingeniería de Longbridge (Reino Unido) y el estudio de diseño en Londres, configurando una red de desarrollo con clara orientación europea.

En lo económico, la marca pretende que el MG4 Urban mantenga un posicionamiento de precio muy agresivo. Se habla de versiones con batería convencional por debajo de los 20.000 euros en algunos mercados, apoyadas en ofertas y ayudas, mientras que la variante con batería semisólida sería solo ligeramente más cara que la versión estándar. Como referencia, en el Reino Unido se maneja un precio de salida actual de alrededor de 23.495 libras esterlinas para el MG4 con batería convencional.

En el mercado chino, donde ya se comercializan propuestas similares, los precios de partida se sitúan en torno a 14.500 dólares. Aunque estas cifras no se trasladan de forma directa a Europa por impuestos, aranceles y costes logísticos, sí apuntan a la capacidad de MG para ofrecer eléctricos de nueva generación a precios contenidos, presionando así a los fabricantes europeos tradicionales en el segmento de acceso.

Impacto en la competencia y en la adopción del coche eléctrico

Que un modelo como el MG4 Urban, encuadrado en el segmento de los compactos asequibles, estrene una tecnología de batería tan avanzada es un mensaje claro para el resto de la industria. Mientras otros fabricantes han preferido reservar las innovaciones de baterías de estado sólido para prototipos o modelos de lujo, MG opta por llevarlas directamente a un coche dirigido al gran público.

Esta decisión podría acelerar la adopción de nuevas tecnologías de almacenamiento de energía en el continente. Si las promesas de autonomía, tiempos de carga y seguridad se cumplen en el uso real, el MG4 Urban con batería semisólida puede obligar a sus rivales a acelerar sus propios planes de desarrollo, especialmente en un momento en el que el mercado europeo demanda eléctricos más asequibles y prácticos.

El movimiento también sirve a MG para reforzar su posicionamiento como marca que combina precio competitivo y tecnología avanzada. Para algunos compradores europeos, la procedencia china sigue generando dudas, pero un producto que ofrezca buena relación entre coste, autonomía y seguridad puede ser un argumento de peso para dar el salto a la marca.

En cualquier caso, todavía quedan incógnitas por despejar. La firma no ha concretado todos los datos clave de la batería de producción para Europa, como la capacidad exacta de los packs semisólidos, las cifras finales de autonomía homologada WLTP o la degradación prevista con el paso de los kilómetros. También habrá que ver cómo se comportan estas baterías en redes de carga pública europeas muy diversas en potencia y calidad.

Con todo, la combinación de baterías semisólidas SolidCore, estrategia de precio contenido y enfoque específico para Europa sitúa al MG4 Urban EV como uno de los modelos a seguir en los próximos años. Si las mejoras anunciadas en autonomía, seguridad y tiempos de recarga se trasladan al uso real, el coche puede convertirse en un catalizador para que más conductores europeos se planteen dar el salto al eléctrico, esta vez con menos miedo a la batería y con la sensación de que la tecnología que viene no será solo cosa de coches caros.

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