- Un defecto en el sellado de las baterías de Mobis obligó a paralizar el ensamblaje de los eléctricos.
- La incidencia afectó a varios miles de vehículos que tendrán que ser revisados antes de su entrega.
- Mobis ha solucionado el problema y la producción se reactivará en los próximos días.
- El comité de empresa critica la externalización del montaje de baterías y pide integrarlo en la planta.
La planta de Volkswagen Navarra ha vivido días de tensión por un problema en el suministro de baterías para sus modelos eléctricos. El fallo, detectado a principios de septiembre, obligó a interrumpir prácticamente por completo la producción del Škoda Epiq y de las preseries del Volkswagen ID.Cross. La causa fue un defecto en el sellado de la tapa que protege el interior de la batería, lo que podía exponer los componentes a humedad o suciedad y provocar fallos graves.
La incidencia se localizó en las baterías suministradas por la planta de Mobis, ubicada en la Ciudad del Transporte de Noáin. Desde el primer momento, los técnicos de ambas compañías trabajaron de forma conjunta para resolver el problema. Inicialmente se esperaba que la solución llegara en cuestión de horas, pero las dificultades se alargaron durante varios días, lo que generó una lógica preocupación en la factoría de Landaben y en la red comercial europea.
Un frenazo inesperado en la escalada eléctrica
El parón llegó en un momento clave. La factoría navarra había comenzado a aumentar la producción del Škoda Epiq, un modelo que desde finales de agosto se ensamblaba a un ritmo cercano a las 1.600 unidades semanales. El objetivo era alcanzar las 2.200 unidades por semana a mediados de octubre y cerrar el año con alrededor de 35.600 unidades de este SUV. Además, estaba previsto que el Volkswagen ID.Cross iniciara su producción en serie en los próximos días, algo que ahora se ha visto retrasado.
Durante los días de incidencia, los operarios de la línea se vieron obligados a detener el ensamblaje de los vehículos eléctricos. Aunque desde la dirección de la empresa se trató de minimizar el impacto calificando el incidente como algo habitual en lanzamientos, lo cierto es que la situación generó un notable malestar. El presidente del comité de empresa, Alfredo Morales, reconocía que el problema demostraba el riesgo de depender de un proveedor externo para un componente tan crítico como la batería.
Miles de vehículos afectados por el defecto
La incidencia no solo ha frenado la producción, sino que también ha obligado a revisar los vehículos ya fabricados. Según fuentes sindicales, entre 3.000 y 5.000 Škoda Epiq que ya habían salido de la cadena de montaje tendrán que ser revisados y, en su caso, reparados. La práctica totalidad de estos coches aún no había llegado a los clientes finales, sino que permanecían en campas o en concesionarios esperando su distribución.
Desde Volkswagen Navarra aseguraron que cuando estos coches lleguen al cliente final estarán en perfectas condiciones, y añadieron que este tipo de contratiempos es intrínseco a todos los lanzamientos de coches nuevos, especialmente en el caso de los eléctricos, al ser una tecnología más novedosa y no exenta de incidencias técnicas. A pesar de ello, la compañía incidió en que el problema era exclusivamente achacable a Mobis y confiaba en que el fabricante coreano lo resolviera lo antes posible.
La externalización, en el punto de mira
El comité de empresa ha aprovechado la coyuntura para criticar la decisión de externalizar el ensamblaje de las baterías. Recordaron que ya reclamaron que esa fase de la producción se integrara dentro de la propia planta de Landaben, una propuesta que no fue aceptada por la dirección. Morales señaló que depender de un tercero es un problema, y que cualquier incidencia con la batería puede provocar un paro inmediato de la fábrica.
También se mostró preocupado por el futuro del grupo Volkswagen a nivel global, con anuncios de ajustes y cierres de plantas que incluyen miles de despidos hasta 2030. Aunque Landaben atraviesa uno de sus mejores momentos productivos, el comité entiende que todo lo que afecta a la compañía acaba afectando a todos. La plantilla vive con confusión esa situación, mientras se prepara para un nuevo turno de fin de semana que requerirá más de mil contrataciones.
Mobis soluciona el problema y la producción se retoma
Finalmente, tras varios días de intenso trabajo, Mobis logró identificar el origen del fallo en el sellado y corregirlo. Según confirmaron fuentes de la empresa y el propio comité, durante el fin de semana se estuvieron montando las primeras baterías que cumplen los requisitos de calidad. La producción de eléctricos se reactivará a lo largo de esta semana, recuperando la normalidad de forma progresiva.
El delegado de ELA en Volkswagen Navarra, Igor Peñalver, quiso restar importancia a la incidencia, calificándola de situación normal en cualquier lanzamiento. Asimismo, desde la dirección de la planta aseguraron que Mobis ya está produciendo con normalidad y que la cadena de montaje volverá a funcionar a pleno rendimiento en breve. Mientras tanto, los técnicos continúan revisando los vehículos afectados para garantizar que salgan a la calle con todas las garantías.
El susto ha servido para poner sobre la mesa la necesidad de reforzar los controles de calidad en los proveedores y de debatir si la externalización de componentes estratégicos es el camino más adecuado. La factoría de Landaben, que aspira a superar los 350.000 vehículos anuales en los próximos años, no puede permitirse nuevos sustos de este tipo.
Con la vuelta a la normalidad, la planta recupera el ritmo y confía en cumplir los objetivos de producción previstos para este año, aunque los retrasos acumulados obligarán a apretar el acelerador en el último trimestre. La colaboración entre Volkswagen Navarra y Mobis ha quedado en entredicho, y el comité seguirá reclamando que se tome en serio la dependencia de terceros para un elemento tan vital como la batería.