- La reforma del Reglamento General de Circulación entra en vigor con el foco en peatones, ciclistas, motoristas y VMP.
- Los patinetes tendrán edad mínima de 15 años, casco obligatorio, mayor visibilidad y chaleco para uso profesional.
- Los motoristas deberán usar guantes homologados en vías interurbanas, calzado cerrado y podrán usar el arcén en casos concretos.
- Adelantar a ciclistas exige 1,5 metros, reducir 20 km/h, cambio completo de carril y cinco metros en ciudad; los semáforos no podrán combinar ámbar con verde peatonal.
La Dirección General de Tráfico ha impulsado una revisión del Reglamento General de Circulación que cambia la forma de moverse por ciudades y carreteras. La norma, en vigor desde el 1 de octubre de 2026, busca proteger sobre todo a quienes más riesgo tienen en un accidente: peatones, ciclistas, motoristas y usuarios de patinetes eléctricos o VMP.
La reforma no se limita a un colectivo. Aunque el foco está en los usuarios vulnerables, también obliga a revisar hábitos muy extendidos entre conductores de coches, motos y ciclomotores. Hay nuevas reglas de equipamiento, adelantamiento, visibilidad y convivencia en la vía, con sanciones que pueden llegar a los 200 euros en los casos más claros.
Usuarios vulnerables y vehículos de movilidad personal

El texto introduce por primera vez una definición expresa de usuario vulnerable. Dentro de ese grupo entran los peatones, con especial atención a menores, personas mayores y personas con discapacidad, además de ciclistas, motoristas y quienes usan VMP. La intención es que la protección deje de ser un añadido y forme parte central de la seguridad vial.
En el caso de los patinetes eléctricos y otros VMP, la edad mínima para conducir queda fijada en 15 años. También se exige el uso de casco de protección y, cuando se circule de noche o con poca visibilidad, de un chaleco reflectante que haga visible al usuario. La norma extiende esa obligación de visibilidad a quienes utilizan estos vehículos para trabajar.
Otra novedad es que los VMP deberán llevar alumbrado y elementos de visibilidad adecuados, según recogen las administraciones que están informando de la entrada en vigor. En cuanto a la circulación fuera de los núcleos urbanos, podrán hacerlo por vías ciclistas o carriles bici, salvo que exista una prohibición expresa. La idea es apartarlos de determinados entornos y ordenar su convivencia con peatones y otros vehículos.
Las campañas informativas municipales insisten en que no cumplir estas obligaciones se considera una infracción grave, con una multa de 200 euros. La DGT y las policías locales están trasladando este mensaje a los usuarios para que la entrada en vigor no pille a nadie por sorpresa.
Motoristas: guantes, calzado cerrado y uso del arcén

Para motos y ciclomotores, el reglamento aprieta las condiciones de equipamiento. En vías interurbanas será obligatorio llevar guantes de protección homologados, tanto el conductor como el pasajero. La medida pretende reducir lesiones graves en las manos en caso de caída, uno de los daños más habituales en accidentes de dos ruedas.
El calzado cerrado pasa a ser exigible en todo tipo de vías, también en ciudad y en carreteras de alta velocidad. Queda prohibido conducir una moto en chanclas, sandalias, zuecos o descalzo, y la restricción afecta igualmente al acompañante. Es una de las normas que más está dando que hablar entre los motoristas.
La norma también permite circular por el arcén derecho en tramos interurbanos cuando el tráfico esté detenido o avance muy despacio. Para que sea legal, el tramo debe contar con señalización específica y no se podrá superar una velocidad máxima de 30 km/h. No se trata, por tanto, de una autorización general para usar el arcén a conveniencia.
Además, los profesionales que trabajan sobre ruedas, como los repartidores, tendrán que llevar chaleco reflectante de alta visibilidad durante su actividad laboral. Así se refuerza la visibilidad de quienes pasan muchas horas en la calzada y pueden bajarse del vehículo en zonas con tráfico.
Ciclistas, adelantamientos y semáforos

Uno de los cambios con más impacto diario está en los adelantamientos a ciclistas. El conductor debe dejar una separación lateral mínima de 1,5 metros y reducir la velocidad al menos 20 km/h por debajo del límite de la vía. Esa reducción debe hacerse antes de empezar la maniobra y mantenerse mientras se completa.
Si la calzada tiene más de un carril por sentido, será obligatorio realizar un cambio completo de carril para adelantar a una bicicleta, incluso aunque la línea sea continua. En vías urbanas, la distancia de seguridad respecto a los ciclistas que circulan por el mismo carril debe ser de al menos cinco metros.
Cuando los ciclistas van en grupo, el reglamento los considera una única unidad móvil. Esto significa que hay que rebasarlos a todos de una vez y no colarse entre ellos. En ciudad, además, la bicicleta debe circular con carácter general por la calzada, preferentemente por el centro del carril, y los carriles bici o vías específicas tienen uso preferente cuando existan.
En materia de semáforos, la reforma prohíbe una combinación que hasta ahora era habitual: que el ámbar intermitente para vehículos coincida con el verde para peatones. La DGT considera que esa situación genera un riesgo claro de atropello y quiere eliminarla para ordenar mejor los cruces.
El conjunto de medidas se completa con un mensaje de fondo: la seguridad vial ya no se diseña solo pensando en coches y carreteras. La convivencia entre modos de transporte y la protección de los más frágiles marcan el rumbo del nuevo reglamento, con obligaciones que afectan a motoristas, ciclistas, usuarios de VMP y conductores.