- Exposición gratuita de modelos icónicos de los años 70, 80 y 90 en la Plaza de la Estación.
- Punto de salida y meta para una de las etapas de la Vuelta a la Comunidad de Madrid de Regularidad Clásica.
- Jornada completa con música, animación y entrega de trofeos nocturna para todos los públicos.
Este fin de semana, la sierra madrileña se viste de gala para recibir una cita que hará que más de uno eche la vista atrás con una sonrisa. La localidad de Collado Villalba se prepara para acoger una nueva edición de su reunión de vehículos históricos, un plan que combina la nostalgia de los motores antiguos con el bullicio de una jornada festiva en pleno corazón del municipio. Es una de esas oportunidades perfectas para sacar el móvil y no parar de hacer fotos a máquinas que, hoy en día, son verdaderas joyas de museo pero que siguen despertando pasiones entre los vecinos.
La Plaza de la Estación será el epicentro de este evento gratuito que busca poner en valor el patrimonio automovilístico y reunir a familias enteras. No hace falta ser un lumbreras en mecánica para disfrutar de la experiencia, ya que el ambiente contará con animación y música para amenizar la mañana mientras los curiosos pasean entre carrocerías brillantes. Es una propuesta impulsada por el área de Desarrollo Local que ya se está convirtiendo en una tradición para los amantes del motor en la zona.
Joyas sobre ruedas de los años 70, 80 y 90

Los nostálgicos de las décadas pasadas van a disfrutar de lo lindo con la selección de modelos que se darán cita en la plaza. Desde las 10:00 horas, el recinto se llenará de coches que marcaron una época en las carreteras españolas y europeas. Podremos ver de cerca unidades tan emblemáticas como el Seat 131, el mítico Marbella o los siempre recordados Ford Fiesta S y Volkswagen Golf. Son vehículos que forman parte de la memoria colectiva y que hoy en día es casi imposible cruzarse por la calle en un estado de conservación tan impecable, requiriendo a veces el uso de un cargador inteligente de batería para mantenerlos operativos.
Pero no todo serán coches utilitarios; los aficionados a la velocidad y el diseño deportivo también tendrán su ración de adrenalina. Está prevista la presencia de modelos que cortan el hipo como el Toyota Celica, el Audi TT o el inconfundible Porsche 911. Esta variedad permite ver la evolución del diseño y la tecnología a lo largo de los años, ofreciendo un catálogo visual que va desde los utilitarios más sencillos hasta los deportivos que decoraban los posters de muchas habitaciones hace treinta años.
Competición y rugido de motores en directo
El plato fuerte para los que prefieren ver los coches en acción llegará a media mañana. A las 11:30 horas, la Plaza de la Estación servirá de lanzadera para los participantes de la Vuelta a la Comunidad de Madrid de Regularidad Clásica. Ver salir a estos vehículos en formación es un espectáculo digno de ver, especialmente cuando enfilen la calle Rafael Alberti para buscar el Vial Sur y finalmente incorporarse a la A-6. Es el momento donde el estruendo de los tubos de escape toma el protagonismo y la competición empieza de verdad, similar a la emoción que se vive cuando el rally Isla de Gran Canaria regresa con sus ediciones históricas.
Para quienes se queden con ganas de más o no puedan pasarse por la mañana, la organización ha previsto una segunda vuelta al ruedo por la noche. A partir de las 21:30 horas, los vehículos regresarán al mismo punto de encuentro para que el público pueda volver a contemplarlos bajo la iluminación nocturna. Será el broche final a una jornada intensa que concluirá cerca de la medianoche con la entrega de premios a los mejores clasificados de la prueba de regularidad, cerrando así un sábado redondo para el automovilismo madrileño.
Esta cita en Collado Villalba se consolida como un espacio ideal para que propietarios y entusiastas compartan historias y secretos sobre el mantenimiento de estas máquinas. El evento logra transformar una mañana cualquiera en un viaje temporal donde el diseño clásico y la historia viva del motor se dan la mano, permitiendo que las nuevas generaciones descubran cómo eran los coches que conducían sus padres o abuelos mientras disfrutan de un ambiente relajado y muy auténtico en la Plaza de la Estación.
