- Es la tercera creación exclusiva del Programme Solitaire, basada en el radical chasis del Bolide pero homologada para carretera.
- Luce un diseño escultórico sin apéndices aerodinámicos, un motor W16 de 1.600 CV y una altura de solo un metro.
- Destaca por su acabado exterior Sapphire Celeste y un interior de alta costura en tonos Ambre Voyageur.
Cuando hablamos de Molsheim, no nos referimos simplemente a una fábrica de coches, sino a un estudio donde se esculpen obras de arte sobre ruedas. El Bugatti Destrier es la prueba viviente de ello, presentándose como la tercera joya del programa Solitaire. Este vehículo no es un modelo de serie, sino un encargo único que fusiona la brutalidad de un coche de carreras con la elegancia de una pieza de museo, logrando un equilibrio que deja boquiabierto a cualquiera.
La magia de este proyecto reside en tomar la base del Bolide, ese monstruo diseñado solo para el circuito, y transformarlo en un hiperdeportivo apto para circular por vías públicas. El resultado es un coche que no busca impresionar solo con números, sino que apela directamente a las emociones, rescatando la filosofía de los antiguos carroceros del siglo XX donde cada detalle se ajustaba al capricho de un cliente con un presupuesto prácticamente infinito.
Un diseño que rompe moldes

El nombre no es casualidad; el Destrier hace honor a los caballos de guerra más nobles y fuertes de la Edad Media, y esa misma fuerza se percibe en su postura. Lo más impactante es que es el Bugatti más bajo jamás fabricado, con una altura de exactamente un metro. A diferencia de su hermano el Bolide, aquí se han eliminado los alerones prominentes y las tomas de aire agresivas para dejar que la carrocería hable por sí misma como una escultura pura.
En cuanto a su configuración visual, el frontal presume de una parrilla en herradura más ancha y una silueta que se estrecha en la cintura antes de ensancharse en las caderas. Para acentuar esa presencia agazapada, Bugatti ha equipado el coche con llantas de 20 pulgadas delante y 21 detrás, un salto considerable respecto a las 18 pulgadas del modelo original. Además, la famosa línea en C de la marca se ha reinterpretado, dejando un espacio abierto antes del paso de rueda delantero, lo que le aporta una frescura visual inédita.
El vínculo con la historia y la mecánica

Este coche no nace de la nada, sino que sigue la tradición del chasis compartido. Así como en los años 30 el Type 57 sirvió para crear tanto el legendario Atlantic como los ganadores de Le Mans (Type 57G y 57C Tank), el Destrier y el Bolide comparten la misma plataforma. De hecho, el coche lleva una placa grabada a láser sobre el parabrisas que rinde homenaje a esos modelos históricos, subrayando que una misma base puede dar lugar a dos personalidades totalmente opuestas.
- Motorización: Conserva el colosal W16 de 8,0 litros con cuatro turbocompresores.
- Potencia: Entrega una bestialidad de 1.600 CV.
- Homologación: A diferencia del Bolide, pasará por todas las pruebas de emisiones y seguridad para poder matricularse.
- Rendimiento: Aunque no hay datos oficiales, se espera que supere los 450 km/h y baje de los 3 segundos en el 0 a 100 km/h.
El corazón mecánico es, básicamente, el estado más avanzado del W16 antes de dar paso a la nueva era del V16. Al ser un coche homologado para carretera, su entrega final al propietario puede tardar entre uno y dos años más debido a los exhaustivos procesos de validación de choque y durabilidad que exige la firma francesa.
Exclusividad en colores y materiales

El exterior está envuelto en una pintura multicapa llamada Sapphire Celeste, un azul creado a medida que brilla como un diamante. Este color no es aleatorio, sino que evoca el tono original del Type 57SC Atlantic (el del Papa) antes de que fuera pintado de negro. El contraste lo aportan los detalles en aluminio pulido y la fibra de carbono tintada en el splitter y el difusor, evitando que el carbono desnudo rompa la armonía estética del conjunto.
Si el exterior es una joya, el interior es un santuario de lujo. Olvidaos del minimalismo espartano de los coches de carreras; aquí mandan la sastrería de alta costura y la calidez. Se han utilizado cueros y nubuck en el tono Ambre Voyageur, un marrón clásico que se mezcla con un innovador tejido de punto 3D que incorpora finos hilos de cobre. Este detalle artesanal se complementa con acabados martillados a mano en el volante, las salidas de aire y los tiradores de las puertas, simulando las antiguas armaduras medievales.
Presentación y valor
Como es habitual en estas piezas únicas, el precio es un secreto guardado bajo llave, aunque se estima que la cifra superará los ocho dígitos, considerando que un Bolide estándar ya costaba 4 millones de euros. El coche lleva la inscripción 1/1 en el depósito de aceite, certificando que no existe otro igual en el planeta. El mundo podrá admirarlo oficialmente durante la Monterey Car Week, concretamente en el Pebble Beach Concours d’Elegance el 16 de agosto de 2026.
Este ejemplar representa la cúspide de la personalización extrema, donde la potencia bruta de 1.600 CV se esconde bajo una piel de azul zafiro y un habitáculo de cuero ámbar. Al rescatar la esencia de los Type 57 y eliminar la dependencia de la carga aerodinámica, Bugatti ha logrado que el Destrier sea más que un transporte rápido; es una pieza de colección que, según sus creadores, seguirá asombrando en los concursos de elegancia dentro de medio siglo.