Ayudas al combustible: el transporte reclama un nuevo plan ante la reducción de los apoyos y la subida del gasóleo

Última actualización: 17 de septiembre de 2026
Autor: pive6
  • La ayuda directa para transportistas con gasóleo profesional se reduce a 5 céntimos por litro en septiembre, frente a los 15 de agosto.
  • Patronales como Fenadismer, ASTIC y CETM exigen al Gobierno un nuevo paquete de medidas antes del 30 de septiembre.
  • El sector alerta de que el fin de las ayudas podría encarecer el litro hasta 25 céntimos adicionales para los camiones.
  • Además de la prórroga, se reclama el pago de las cantidades pendientes y una revisión de los márgenes de las petroleras.

Camión repostando gasóleo en una estación de servicio

El sector del transporte de mercancías por carretera afronta las últimas semanas de septiembre con una doble preocupación: por un lado, la reducción efectiva de las ayudas al combustible para quienes ya estaban acogidos al régimen de devolución del gasóleo profesional; y por otro, la incertidumbre sobre la continuidad de estas medidas más allá del 30 de septiembre. Las patronales del sector han alzado la voz para exigir al Gobierno una solución que evite un nuevo golpe a su viabilidad económica, en un contexto marcado por la escalada del precio del crudo y una inflación que sigue repuntando.

La situación no es nueva. Desde marzo, en el marco de los reales decretos-ley aprobados para paliar los efectos de la crisis en Oriente Medio, los transportistas han dependido de un sistema de compensaciones variables. Sin embargo, en septiembre la ayuda directa para los usuarios de gasóleo profesional se ha desplomado hasta los 5 céntimos por litro, muy lejos de los 15 céntimos de agosto y de los 10 de julio. Esta rebaja, unida a la subida sostenida del diésel, ha vuelto a tensionar los márgenes de miles de autónomos y empresas.

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La ayuda al gasóleo profesional se reduce a 5 céntimos en septiembre

El mecanismo diseñado por el Gobierno establecía un apoyo variable que debía ajustarse según la evolución del impuesto de hidrocarburos. En agosto, los transportistas percibían 15 céntimos por litro como ayuda directa, pero la reducción del impuesto de 28 a 18 céntimos en septiembre ha provocado que la compensación se recorte automáticamente a solo 5 céntimos. Así lo denuncian varias asociaciones, entre ellas PYMETRANS y ASTIC, que consideran este sistema “opaco y poco previsible”.

La consecuencia es inmediata: mientras el precio del diésel ha subido cerca de un 15% en el último mes, la ayuda ha caído dos tercios. Los transportistas ven cómo su principal coste operativo se dispara sin que la compensación pública acompañe. Además, el retraso en los pagos sigue siendo un quebradero de cabeza. Según datos de ASTIC, a fecha de 16 de septiembre cuatro de cada cinco empresas asociadas no han recibido la totalidad de las ayudas correspondientes al primer paquete, y muchas no han cobrado ni un euro.

Transportista llenando el depósito de un camión

Las patronales exigen un nuevo plan de ayudas ante el 30 de septiembre

Con el fin del plazo a la vuelta de la esquina, la Confederación Española de Transporte de Mercancías (CETM) ha advertido de que, si no se aprueba un nuevo paquete antes del 1 de octubre, el precio del gasóleo podría aumentar hasta 24 céntimos por litro. Un camión que consume unos 3.000 litros al mes tendría que asumir más de 720 euros adicionales cada mes, y más de 8.600 euros al año por vehículo, según sus cálculos.

Fenadismer, por su parte, ha solicitado formalmente una reunión urgente con el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, para consensuar un nuevo esquema de ayudas directas. La federación considera que el sistema actual “solo ha servido para engordar la cuenta de resultados de las petroleras”, ya que las rebajas fiscales no llegan a los transportistas. ASTIC se suma a esta reclamación, pidiendo “certezas” y lamentando que las empresas trabajen con una enorme inseguridad jurídica. La petición es unánime: hay que cambiar el modelo y garantizar que el apoyo llegue al depósito, no a las grandes compañías energéticas.

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La presión se intensifica porque el precio del petróleo no da tregua. Desde los 60 dólares por barril de enero, el crudo ha escalado hasta los 110 dólares actuales, un aumento del 80% que se traslada directamente al surtidor. Las patronales recuerdan que el transporte internacional es una infraestructura económica esencial para un país donde un tercio del PIB depende de la exportación.

Estación de servicio con camiones

Subida de precios y efecto inflacionista

La escalada de los carburantes ha disparado la inflación general hasta el 4,3% interanual en agosto, siete décimas más que el mes anterior, según el INE. El dato marca el nivel más alto de 2026, con el gasóleo encareciéndose más de un 30% y la gasolina un 17%. Aunque se trata de un fenómeno energético, el transporte por carretera es un eslabón crítico en la cadena de suministro, y cualquier subida del combustible acaba repercutiendo en el precio final de alimentos, materias primas y productos industriales.

Las asociaciones del sector insisten en que no son responsables de esa inflación: su influencia en el coste final de los productos es inferior a un céntimo por kilo. Pero sin ayudas, el incremento de los portes podría añadir más presión sobre unos hogares que ya pierden poder adquisitivo, con una subida salarial media del 3,04%, muy por debajo del IPC. La combinación de costes energéticos altos y compensaciones menguantes se convierte en una tormenta perfecta para las pequeñas empresas y los autónomos.

Flota de camiones en movimiento

Ayudas directas para vehículos excluidos del régimen de gasóleo profesional

Además de los beneficiarios del gasóleo profesional, existe una segunda línea de ayudas para aquellos vehículos que no pueden acogerse a la devolución del impuesto sobre hidrocarburos. Esta vía, contemplada en el Real Decreto-ley 18/2026, ofrece compensaciones a tanto alzado para camiones ligeros, furgonetas, VTC, ambulancias y vehículos propulsados por gas, entre otros. Los solicitantes deben presentar una solicitud electrónica a través de la Agencia Tributaria, y las cuantías varían según el tipo de vehículo y la flota.

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El plazo para pedir estas ayudas, que se abrió a principios de septiembre, se mantiene abierto hasta el 30 de octubre, y la Agencia Tributaria tiene hasta tres meses después para efectuar los pagos mediante transferencia bancaria. En Baleares, por ejemplo, el Govern ha aprobado ayudas propias por valor de 9,85 millones de euros, aunque los transportistas de las islas denuncian que las ayudas estatales aún no han llegado. Esta dispersión territorial y temporal agrava la incertidumbre en un sector que necesita planificar a largo plazo.

Desde las patronales se insiste en que la solución no pasa solo por mantener las ayudas actuales, sino por rediseñarlas para que sean eficaces y predecibles. La reducción de los márgenes de las petroleras, la agilización de los pagos y la revisión de un mecanismo que penaliza a los profesionales en lugar de protegerlos son las principales demandas para evitar que el transporte de mercancías entre en barrena.

Camión de transporte por carretera

Con el mes de septiembre llegando a su fin, el sector del transporte aguarda una respuesta del Gobierno que dé continuidad a las ayudas y, sobre todo, que corrija un sistema que ha demostrado ser insuficiente y desigual. La caída de la compensación a 5 céntimos, el encarecimiento del 80% del crudo en lo que va de año y la inflación al 4,3% dibujan un escenario complejo en el que la viabilidad de miles de transportistas depende de que las administraciones actúen con rapidez y con un plan estable. Mientras tanto, los camiones siguen en la carretera, cargando no solo mercancías, sino también la incertidumbre de un sector estratégico para la economía española y europea.