- Motor LC8c de 105 CV optimizado para la normativa Euro 5+ y versión A2 disponible.
- Renovación estética inspirada en las hermanas mayores y reducción de peso de 2 kg.
- Nuevo sistema de frenada y suspensiones desarrollados íntegramente por WP.
- Ergonomía optimizada con un triángulo de piloto revisado para mayor naturalidad.
La mítica roadster austriaca ha regresado para sacudir el tablero de las naked de media cilindrada. Conocida cariñosamente como «El Bisturí», esta máquina no solo mantiene su esencia disruptiva, sino que ha recibido una evolución profunda y necesaria para seguir siendo la referencia en agilidad y precisión sobre el asfalto.
No nos estamos enfrentando a un simple lavado de cara superficial. KTM ha rebuscado en cada rincón de la moto para ofrecer una experiencia de conducción más refinada, heredando la agresividad visual de sus hermanas mayores, la 990 Duke y la imponente 1390 SuperDuke R, logrando que la moto se sienta más madura pero igual de rabiosa.
Un corazón que no necesita cambios: el LC8c
En el centro de todo se encuentra el motor LC8c, un bicilíndrico en paralelo que ya es leyenda por ser uno de los bloques más compactos y ligeros de su categoría. Con un calado a 75º, este propulsor entrega una potencia de 105 CV a 9.500 rpm, asegurando que el empuje sea contundente desde abajo sin perder ese toque explosivo cuando subimos el régimen.
Para quienes están empezando o tienen el carné A2, la marca ofrece una configuración de 95 CV (limitables hasta 48 CV), lo que hace que la moto sea accesible para un público mucho más amplio. Además, para cumplir con la estricta normativa EURO 5+, se ha implementado un sistema de escape totalmente nuevo con un silenciador rediseñado que optimiza la respiración del motor.
A pesar de las normativas, el consumo se mantiene muy contenido, rondando los 4,6 litros por cada 100 kilómetros. Para sacarle todo el jugo, especialmente al Quickshifter que viene de serie, lo ideal es no dejar que las vueltas caigan por debajo de las 2.000 rpm, manteniendo así la entrega de par de 87 Nm siempre activa.

Ciclistica y frenos: La era de White Power
Si algo va a dejar boquiabiertos a los usuarios es el sistema de frenado. KTM ha dicho adiós a las pinzas J.Juan para confiar plenamente en soluciones propias de WP. Ahora contamos con un sistema de frenos radiales con pinzas de 4 pistones al delantero y un disco de 300 mm, mientras que atrás tenemos un disco de 240 mm con pinza monopistón, todo ello coordinado por bombas también firmadas por WP.
En cuanto a las suspensiones, la horquilla invertida WP APEX de 43 mm ahora permite un ajuste de rebote y compresión en cinco niveles, lo que se traduce en una adaptabilidad mucho mayor según el terreno. El amortiguador trasero también es nuevo, ganando 5 mm de recorrido propio para mejorar el confort y evitar que el talón del piloto roce el suelo en compresiones fuertes.
El chasis de acero al cromo molibdeno sigue utilizando el motor como elemento estructural, pero el subchasis trasero es completamente nuevo. Fabricado en aluminio y moldeado en una sola pieza, integra la caja del filtro de aire, ayudando a que la moto sea más ligera. De hecho, se han logrado recortar 2 kg del peso total, dejando la moto en unos 167 kg en seco.
Ergonomía y estética: Más que un dibujo nuevo
El «triángulo del piloto» ha sido revisado a fondo. El depósito de combustible, que ahora tiene 13,5 litros, presenta una parte superior más plana para que las rodillas encajen de forma más natural y no haya puntos de presión molestos. Además, se han reposicionado las estriberas y se ha ajustado el ángulo del manillar, logrando una postura de ataque más intuitiva.
Estéticamente, la moto ha dejado atrás el frontal de «avispa» para adoptar una mirada mucho más agresiva. El nuevo faro LED, fabricado con plásticos reforzados con fibra de vidrio, le otorga una presencia imponente. Los intermitentes, retrovisores y los laterales han sido rediseñados para limpiar la silueta y darle ese aire de máquina de precisión.
Electrónica y equipamiento de serie
La instrumentación sigue basándose en una pantalla TFT de 5 pulgadas, pero ahora cuenta con un cristal antirreflejos que facilita enormemente la lectura bajo el sol. La interfaz es más ágil, requiriendo menos clics para navegar entre los menús y gestionar los modos de conducción: Sport, Rain y Street.
- Modo Track (opcional): Incluye control de salida, telemetría avanzada (grados de inclinación) y cronómetro de vueltas.
- Seguridad Activa: Gracias a la IMU, dispone de ABS en curva, control anti-wheelie y control de lanzamiento.
- Neumáticos: Monta de serie los Pirelli Diablo Rosso IV, ideales para un uso deportivo aunque requieren calentamiento previo.
Un cambio notable es la eliminación del modo Demo. KTM ha decidido escuchar a los usuarios y quitar ese sistema que bloqueaba funciones tras unos kilómetros; ahora, o el pack de electrónica viene incluido o se adquiere, eliminando la frustración de probar funciones que luego desaparecen.
Esta naked llega a los concesionarios pasado el verano con un precio competitivo de 8.799 euros. Se presenta como una herramienta quirúrgica para el asfalto, combinando la funcionalidad necesaria para el día a día con un rendimiento puro que no deja indiferente a nadie, consolidando su puesto como una de las roadsters más versátiles y excitantes de su categoría.
