- Álex Márquez sufrió una durísima caída en la vuelta 12 del GP de Catalunya tras chocar con la moto de Pedro Acosta.
- El piloto fue trasladado consciente al Hospital General de Catalunya, donde se le diagnosticó fractura de clavícula derecha y lesión marginal en la vértebra C7.
- El accidente provocó bandera roja, afectó a varios pilotos como Raúl Fernández y Di Giannantonio y obligó a relanzar la carrera.
- La prueba vivió otra bandera roja por una caída de Johann Zarco, lo que reabrió el debate sobre la seguridad y la gestión del riesgo en MotoGP.

El GP de Catalunya de MotoGP vivió uno de sus momentos más tensos y sobrecogedores con el espectacular accidente sufrido por Álex Márquez cuando peleaba por la victoria en Montmeló. La carrera, que ya venía muy disputada en cabeza, quedó completamente congelada en la vuelta 12 por una caída a más de 200 km/h que dejó al piloto de Cervera tendido en la grava y al público en silencio absoluto.
Lo que debía ser una jornada de fiesta en el Circuit de Barcelona-Catalunya se convirtió en un auténtico susto generalizado. El ilerdense, que venía de ganar la Sprint el sábado con la Ducati de Gresini, acabó en el hospital con fractura de clavícula derecha y una pequeña lesión en la vértebra C7, aunque siempre se mantuvo consciente y, según los partes médicos, está fuera de peligro.
Así fue el accidente de Álex Márquez en Montmeló
La carrera principal avanzaba hacia su ecuador con Pedro Acosta liderando el grupo y Álex Márquez pegado a su rueda, tras haber remontado posiciones desde el inicio. Raúl Fernández, que también se había colado en la lucha por el triunfo, completaba un trío al frente que estaba ofreciendo un ritmo altísimo y adelantamientos constantes.
En las primeras vueltas, Acosta defendió la pole ante la presión de Álex Márquez y Raúl Fernández. El catalán llegó a perder plazas ante Zarco y Jorge Martín, pero poco a poco fue cogiendo temperatura en los neumáticos, se deshizo de sus rivales directos y consiguió engancharse de nuevo al grupo de cabeza.
Fernández llegó a pasar a Acosta en la frenada de la curva 1, pero el murciano recuperó el mando, mientras Álex recortaba décima a décima hasta situarse a tiro de la KTM. Al iniciar la vuelta 10, el piloto de Gresini ya estaba encima de los dos primeros y superó al de Aprilia al final de recta para lanzarse a por el líder.
El duelo entre Acosta y Márquez recordaba al de la carrera corta del sábado: ninguno conseguía abrir hueco y ambos rodaban al límite. En la vuelta 12, Álex intentó el adelantamiento en la frenada de la curva 1; Acosta aguantó por dentro y mantuvo la primera posición, con el catalán respirándole en la nuca mientras encaraban la zona rápida que desemboca en la curva 10.
El fallo en la moto de Acosta y el choque inevitable
Camino de la curva 10, los dos pilotos iban lanzados, rodando en torno a los 210-212 km/h en tercera velocidad, cuando todo se torció. La KTM de Acosta sufrió un problema repentino: en unas versiones se habló de fallo electrónico que cortó la potencia de golpe, en otras de un reventón o pérdida brusca de presión del neumático trasero, pero en cualquier caso la moto redujo su velocidad de forma inesperada.
El murciano llegó a levantar la mano para advertir a quienes venían por detrás, pero la reacción fue insuficiente a esa velocidad. Álex Márquez, que rodaba completamente pegado a su estela y a punto de preparar el ataque, se encontró de repente con una moto prácticamente parada delante de él y no tuvo margen para esquivarla.
El de Gresini impactó con la parte trasera de la KTM y se vio obligado a seguir recto hacia la escapatoria, sin poder frenar como habría querido. Al entrar en la zona de grava a tanta velocidad, perdió el control de la Ducati Desmosedici, que empezó a descomponerse mientras el piloto salía despedido con gran violencia.
La caída fue de una dureza tremenda: Álex se golpeó contra el suelo a más de 200 km/h, dio varias vueltas y quedó tendido en la grava, sin moverse durante unos instantes. Su moto, prácticamente desintegrada, rebotó de nuevo hacia la pista, con piezas volando por todos lados y generando una situación peligrosísima para el resto de pilotos.
Bandera roja, moto destrozada y otros pilotos afectados
En cuanto la moto de Márquez volvió al asfalto, se convirtió en un obstáculo incontrolable. El tren delantero de la Ducati llegó incluso a romperse y quedar en mitad de la trazada. Raúl Fernández, que marchaba tercero, se vio alcanzado por restos de la Gresini y terminó con molestias en un hombro, aunque pudo regresar a boxes por su propio pie.
Fabio Di Giannantonio también se vio envuelto en el incidente: una pieza desprendida de la moto de Márquez impactó contra él, lo que le hizo caer y dañarse la mano izquierda. Pese al golpe, el italiano consiguió reincorporarse, regresar al garaje y comprobar que no sufría una lesión grave, pudiendo continuar más tarde en carrera.
Johann Zarco, que rodaba algo más atrás, fue otro de los pilotos que se llevó algún impacto secundario, con un fragmento alcanzando su pierna izquierda. En medio de ese caos y con la Ducati completamente destrozada sobre el asfalto, Dirección de Carrera no tardó en mostrar la bandera roja para detener inmediatamente la prueba y permitir la intervención de las asistencias médicas.
Mientras el helicóptero médico permanecía en alerta, una ambulancia y varios coches de intervención accedieron rápidamente a la escapatoria de la curva 10. El box de Gresini, con caras de máxima preocupación, seguía las imágenes desde las pantallas mientras el personal sanitario atendía al bicampeón del mundo en Moto2 y Moto3.
Parte médico: fractura de clavícula y lesión en la vértebra C7
Tras ser estabilizado en la propia grava, Álex Márquez levantó la mano para intentar tranquilizar a la grada, completamente helada por lo que acababa de ver. El piloto no perdió en ningún momento el conocimiento, un detalle que ayudó a rebajar la tensión inicial, aunque su estado seguía siendo preocupante.
Los médicos del campeonato confirmaron desde el centro médico del circuito que el catalán se encontraba consciente y orientado. Poco después, fue trasladado en ambulancia al Hospital General de Catalunya, en Sant Cugat, para someterse a pruebas más exhaustivas, incluyendo un TAC completo para descartar lesiones internas graves.
Horas más tarde, el equipo Gresini difundió un comunicado detallando el diagnóstico: fractura de la clavícula derecha, que requería intervención quirúrgica inmediata para estabilizarla mediante la colocación de una placa, y una fractura marginal de la vértebra C7. Esta última lesión, según se precisó, no afectó a las extremidades y se someterá a evaluaciones adicionales en los próximos días.
La operación de clavícula se llevó a cabo la misma noche del domingo en el Hospital General de Catalunya, a cargo de un equipo especializado en traumatología deportiva. El procedimiento transcurrió sin complicaciones y, tras la cirugía, el estado del piloto se consideró estable, con previsión de abandonar el centro hospitalario en cuestión de horas para continuar la recuperación en casa.
Desde el entorno del piloto y del paddock en general llegaron numerosos mensajes de apoyo. Compañeros de parrilla y responsables de los equipos insistieron en que lo verdaderamente importante era que Álex estuviera fuera de peligro, más allá de la gravedad aparente del golpe y de la lógica preocupación inicial.
Relanzamiento de la carrera y nuevo accidente de Zarco
Una vez confirmada la estabilidad de Márquez, la Dirección de Carrera decidió relanzar la prueba a 13 vueltas, tomando como referencia las posiciones de la vuelta 11, la última completada antes de mostrarse la bandera roja. En esa clasificación provisional, Acosta seguía contabilizado como líder, seguido por Álex Márquez, Fernández, Jorge Martín, Di Giannantonio y Johann Zarco.
Evidentemente, ni Álex Márquez ni Enea Bastianini, que había abandonado antes por problemas mecánicos, pudieron volver a la parrilla. Acosta, por su parte, regresó al pitlane apoyándose incluso en las motos de algunos rivales para volver al box tras el problema en su KTM, y se preparó para la resalida con su segunda moto, tal y como permite el reglamento.
Sin embargo, el GP de Catalunya todavía guardaba otro golpe de efecto. En la segunda salida, ya con la carrera acortada, Johann Zarco se fue al suelo en la primera curva tras enganchar su pierna en la rueda trasera de la Ducati de Pecco Bagnaia. La caída arrastró también a Luca Marini y al propio Bagnaia, en una acción muy aparatosa.
En un primer momento pareció una caída múltiple más en la frenada inicial, pero rápidamente se comprobó que Zarco se había hecho daño en la pierna izquierda, al quedar atrapado en la moto roja de Bagnaia durante varios metros. La ambulancia volvió a aparecer en escena y Dirección de Carrera mostró de nuevo la bandera roja, sumando la segunda interrupción del día.
El francés fue trasladado igualmente al centro médico del circuito y posteriormente al mismo hospital donde se encontraba Álex Márquez. Allí se le diagnosticaron rotura de ligamentos y una pequeña fractura en la parte inferior del peroné externo del tobillo izquierdo, lesiones dolorosas pero mucho menos graves de lo que podía haberse temido tras ver las imágenes de la caída.
Reacciones del paddock y debate sobre la seguridad
Los sucesos de Montmeló dejaron una sensación de cuerpo cortado entre los pilotos. Varios de ellos reconocieron que les costó volver a concentrarse después de saber que dos compañeros habían acabado en el hospital. Aun así, la carrera se reanudó una tercera vez, con una distancia todavía más reducida.
Fabio Di Giannantonio, finalmente vencedor de la prueba tras haberse visto involucrado en el primer incidente, insistió en que su triunfo quedaba en un segundo plano. El italiano subrayó que la prioridad era que tanto Álex como Zarco estuvieran bien y reconoció que fue muy duro volver a subirse a la moto viendo todo lo que había pasado.
Jorge Martín, que llegó a tener opciones de salir como nuevo líder del campeonato pero acabó inmerso en sus propios problemas en pista, fue especialmente crítico. El madrileño apuntó que, más allá del espectáculo, debería primar la parte humana y se preguntó si realmente era necesario seguir apretando al máximo después de dos banderas rojas y accidentes de tanta gravedad.
Pedro Acosta, por su parte, explicó con detalle lo que había sentido en el momento del fallo de su KTM. Comentó que la moto «se quedó clavada» de golpe, como si se cortara de repente la corriente, y que apenas tuvo tiempo de levantar la mano antes de que Álex se lo encontrara de lleno por detrás. El murciano se mostró claramente afectado por la dureza del impacto y por haber estado implicado, aunque de forma involuntaria, en el accidente de Márquez.
Otros pilotos, como Joan Mir, coincidieron en que es complicado gestionar emocionalmente estas situaciones, pero recordaron que, al mismo tiempo, tienen una carrera por disputar y un trabajo que hacer. No obstante, el debate sobre si debe relanzarse una prueba tras dos banderas rojas en un mismo Gran Premio volvió a ponerse sobre la mesa.
En medio de la polémica y las opiniones cruzadas, el sentir general en el paddock fue el de alivio. La impresión compartida era que el domingo en Montmeló podía haber terminado de forma mucho peor, y que el hecho de que todos los pilotos implicados se encuentren fuera de peligro ya es, en sí mismo, una gran noticia.
La jornada vivida en el GP de Catalunya quedará grabada como una de las más intensas y delicadas de los últimos años en MotoGP: una carrera marcada por el brutal accidente de Álex Márquez, las múltiples banderas rojas y las reflexiones sobre los límites del riesgo en un campeonato donde la velocidad y el espectáculo conviven cada fin de semana con la fragilidad humana de quienes se juegan la vida sobre dos ruedas.