- Lanzamiento de un nuevo motor monocilíndrico de 327 cc con inyección electrónica y lubricación por premezcla.
- Dos variantes disponibles: la KX327 para motocross y la KX327X enfocada al cross-country y enduro.
- Equipamiento de alta gama con chasis de aluminio derivado de la KX450F, suspensiones KYB y frenos Nissin.

Parece que los rumores eran ciertos y la firma japonesa ha decidido dar un golpe sobre la mesa. Tras más de dos décadas de ausencia en el segmento de las dos tiempos de gran cilindrada para adultos, Kawasaki vuelve a la carga con una propuesta que ha dejado a más de uno con la boca abierta: la nueva familia 327 cc.
No se trata de una simple actualización de modelos antiguos, sino de una apuesta agresiva por la modernidad. Han sabido combinar esa sensación visceral y ligera de las 2T con la sofisticación tecnológica actual, logrando que la marca verde recupere un terreno que muchos daban por perdido frente al dominio de las cuatro tiempos.
El corazón de la bestia: Motor 327 cc con Inyección

La verdadera joya de la corona es su motor monocilíndrico de 327 cc. Lo más disruptivo es que incorpora un sistema de doble inyección electrónica, algo pionero para la marca en este tipo de propulsores. Esto permite que la moto se ajuste sola según la altitud o la temperatura ambiente, eliminando la necesidad de andar cambiando chiclés o pelearse con la carburación.
El funcionamiento es inteligente: a bajas revoluciones actúa el inyector inferior para garantizar una dosificación precisa y tracción inmediata, mientras que al subir el régimen entra en juego el segundo inyector para dar ese empujón final tan característico. Además, cuentan con una válvula de escape electrónica que optimiza la entrega de par en todo el rango de giro.
Para evitar que el piloto termine con los brazos dormidos tras una jornada intensa, Kawasaki ha instalado un eje de equilibrado primario que reduce drásticamente las vibraciones. Eso sí, mantienen la esencia clásica mediante la lubricación por premezcla de aceite y gasolina en proporción 32:1.
KX327 vs KX327X: ¿Cuál elegir?
Aunque comparten la misma base mecánica, Kawasaki ha creado dos versiones muy distintas para atacar diferentes disciplinas. Por un lado tenemos la KX327, diseñada específicamente para el entorno del motocross y circuitos cerrados. Esta versión monta una caja de cambios de cinco velocidades con relaciones cerradas y una llanta trasera de 19 pulgadas para clavarse mejor en las curvas del circuito.
Por otro lado, la KX327X es la opción ideal para quienes disfrutan del cross-country y el enduro. Para sobrevivir a las rutas más complicadas, equipa una transmisión de seis marchas, con una primera muy corta que facilita el paso por zonas técnicas. Sus ruedas son de 21 pulgadas delante y 18 detrás, la medida estándar para devorar senderos y piedras.
La versión X no se queda corta en accesorios prácticos, ya que incluye un depósito semitransparente de 8,3 a 8,6 litros, protectores de manos, cubrecárter, protector de bieletas, protector de disco trasero y la indispensable pata de cabra, todo pensado para que el piloto se olvide de complicaciones en la montaña.
Chasis de competición y componentes de primer nivel
En cuanto al esqueleto, ambas motos utilizan un bastidor perimetral de aluminio heredado de la potente KX450F. El objetivo es claro: ofrecer la máxima estabilidad y precisión sin sacrificar la ligereza, logrando un peso aproximado de unos 106 kg (aunque esto puede variar según el equipamiento final).
La parte ciclo es sencillamente espectacular. Se han despedido de Showa para confiar en suspensiones KYB; concretamente una horquilla invertida AOS de 48 mm y un sistema trasero Uni-Trak, ambos totalmente regulables para adaptarse a cualquier terreno, ya sea barro, saltos o rocas.
- Frenos Nissin: Discos lobulados de 270 mm delante y 240 mm detrás para una frenada potente.
- Ruedas Excel y manillares Renthal: Componentes de alta resistencia utilizados en competición.
- Puños ODI Lock-On: Fáciles de sustituir y con un agarre excepcional.
- Sistema Ergo-Fit: Permite ajustar la posición del manillar y las estriberas según la talla del piloto.
Electrónica y conectividad inteligente
A pesar de ser una 2T, la tecnología está muy presente. En el manillar izquierdo encontramos un interruptor para alternar entre dos mapas de potencia, permitiendo suavizar la entrega en terrenos resbaladizos o hacerla más agresiva cuando haya agarre.
Pero lo más curioso es la integración con RIDEOLOGY THE APP KX2. A través del smartphone, el piloto puede monitorizar el kilometraje, el nivel de combustible y el plan de mantenimiento. Incluso es posible revisar registros de conducción como la ruta GPS, las rpm y la marcha engranada, siempre que la moto esté parada por seguridad.
El arranque eléctrico es ya un estándar imprescindible, permitiendo encender la máquina con un solo botón, mientras que el embrague hidráulico ofrece un tacto mucho más suave y preciso, algo que se agradece enormemente cuando estamos gestionando la tracción en una subida técnica.
Esta familia de motos representa el equilibrio perfecto entre la nostalgia del motor de dos tiempos y las exigencias del siglo XXI, ofreciendo una potencia lineal, un chasis de aluminio ultra ligero y una electrónica que simplifica la vida del piloto mediante la inyección electrónica y el soporte de aplicaciones móviles.