- La normativa entra en vigor el 1 de octubre de 2026 con un enfoque especial en proteger a peatones, ciclistas y usuarios de patinetes.
- Los conductores deberán reducir su velocidad en 20 km/h al adelantar a ciclistas y mantener una separación de seguridad obligatoria.
- Se establece una edad mínima de 15 años para conducir patinetes eléctricos y el uso del casco pasa a ser obligatorio para ellos.
- Los motoristas deberán usar guantes y calzado cerrado en vías interurbanas para evitar sanciones graves de 200 euros.
El Boletín Oficial del Estado ya ha dado luz verde al Real Decreto 518/2026, una normativa que busca dar un vuelco a la forma en la que nos movemos por nuestras ciudades y carreteras. Este nuevo texto legal supone una transformación profunda del Reglamento General de Circulación, adaptándose a las necesidades de una sociedad que ha cambiado drásticamente en las últimas dos décadas y que ahora prioriza los entornos urbanos.
Con la mirada puesta en proteger a los colectivos que más sufren en el asfalto, la normativa entrará en vigor de forma general el 1 de octubre de 2026. Se trata de un cambio de paradigma que deja atrás el enfoque centrado exclusivamente en el vehículo de motor para poner en el centro a las personas y, sobre todo, a los denominados usuarios vulnerables de la vía, un concepto que por fin queda jurídicamente definido.

Protección a los usuarios vulnerables y nuevas normas para ciclistas
Para aquellos que se mueven en dos ruedas, la ley se vuelve mucho más estricta con los conductores de coches. A partir de ahora, cuando un vehículo pretenda adelantar a un ciclista en vías fuera de poblado, no bastará con dejar el metro y medio de cortesía; también será obligatorio reducir la velocidad en al menos 20 km/h respecto al límite de la vía.
En las carreteras que dispongan de más de un carril por sentido, la norma obliga ahora a realizar un cambio completo de carril para efectuar el adelantamiento, garantizando que el grupo de ciclistas, que ahora se considera una única unidad móvil, no vea comprometida su estabilidad. Además, se eliminan las excepciones para el uso del casco en vías interurbanas, siendo obligatorio para todos sin excepción.
Dentro de las ciudades, los ciclistas tienen permiso para circular preferentemente por el centro del carril para mejorar su visibilidad y seguridad. Los vehículos a motor que circulen detrás de ellos deberán mantener una distancia de seguridad mínima de cinco metros, una medida pensada para evitar alcances y situaciones de tensión innecesarias en el tráfico diario.
Otra de las novedades importantes en el ámbito urbano es la posibilidad de que los ayuntamientos permitan la circulación de bicicletas en ambos sentidos en calles limitadas a 30 km/h, siempre que esté debidamente señalizado. Esto facilitará enormemente la movilidad en los cascos históricos y zonas residenciales, donde la bici gana terreno como transporte principal.

Vehículos de Movilidad Personal y motocicletas: más seguridad y control
Los famosos patinetes eléctricos o VMP dejan de estar en un limbo legal tan amplio para someterse a reglas nacionales claras. La reforma establece que la edad mínima para manejar estos vehículos es de 15 años, y sus usuarios deberán llevar casco de protección y mantener el alumbrado encendido en todo momento, además de usar prendas reflectantes en condiciones de poca luz.
Por su parte, los motoristas también deberán andar con ojo y actualizar su equipamiento si no quieren recibir una receta de 200 euros. Se establece la obligatoriedad de usar guantes de protección y calzado cerrado cuando se circule por vías interurbanas, y los cascos deberán cumplir obligatoriamente con la homologación vigente, dejando de ser válidos aquellos que solo estén certificados.
Para aliviar los atascos, se ha incluido una medida que muchos moteros llevaban tiempo esperando: se permite circular por el arcén derecho en situaciones de congestión. Eso sí, habrá que hacerlo con mucha cabeza, a una velocidad máxima de 30 km/h y respetando siempre la prioridad de otros usuarios que pudieran estar usando ese espacio, como los ciclistas.
Incluso los profesionales del sector, como los repartidores o ‘riders’, tienen ahora obligaciones específicas en cuanto a su seguridad. Tanto si van en bici como en moto, estos trabajadores deberán vestir chalecos reflectantes de alta visibilidad durante toda su jornada laboral, asegurando que sean vistos por el resto de conductores en cualquier circunstancia meteorológica o vial.

Cambios generales y plazos de aplicación
La reforma no solo afecta a los vehículos de dos ruedas, sino que también elimina privilegios antiguos que ya no tenían mucho sentido. Se han suprimido las exenciones del cinturón de seguridad para taxistas, repartidores de mercancías y profesores de autoescuela, quienes ahora deberán llevarlo abrochado en todo momento, al igual que cualquier otro ciudadano.
En situaciones de emergencia o retenciones graves, el reglamento introduce el concepto de ‘carril de emergencia’, obligando a los conductores a orillarse a los lados para dejar un pasillo central libre. Esta maniobra es vital para que las ambulancias y la policía puedan llegar antes a su destino, especialmente en momentos críticos donde cada segundo cuenta para salvar vidas.
La mayoría de estas medidas empezarán a aplicarse a partir de octubre de 2026, aunque algunos detalles técnicos como el alumbrado diurno para patinetes o la homologación específica de cascos para motocicletas se retrasarán hasta octubre de 2027 para dar un margen justo de adaptación a todos los usuarios y fabricantes.
Esta actualización del reglamento supone un paso de gigante para intentar reducir la siniestralidad y conseguir que nuestras calles sean lugares mucho más amables y seguros para todos. Con multas de 200 euros por las infracciones graves y un control más férreo sobre los elementos de protección, queda claro que la seguridad vial ya no es una sugerencia, sino una obligación que busca proteger especialmente a los más pequeños, a los mayores y a quienes se desplazan sin la protección de una carrocería.



