La Evolución de los Deportivos de Motor V8 Central: Desde Secretos Históricos hasta el Futuro de Genesis

Última actualización: 23 de julio de 2026
Autor: pive6
  • Honda experimentó secretamente con un V8 central basado en tecnología CVCC a principios de los 70.
  • Genesis lanza la división Magma con el GT Concept, un superdeportivo V8 destinado a rivalizar con marcas europeas.
  • Hyundai intentó crear un coche halo con chasis de carbono que fue cancelado por su elevado coste.

Deportivo motor V8

Cuando hablamos de coches con el motor en posición central y un V8 rugiendo bajo el chasis, solemos pensar inmediatamente en las casas italianas o británicas. Sin embargo, la historia del automovilismo está llena de intentos audaces y proyectos clandestinos que buscaban romper el tablero, incluso en marcas que hoy asociamos con la eficiencia y la sensatez urbana.

Desde prototipos que nunca vieron la luz comercial hasta la nueva ofensiva de las firmas coreanas, el concepto de superdeportivo de motor central sigue siendo el Santo Grial para cualquier fabricante que quiera demostrar que tiene verdadera casta deportiva y capacidad tecnológica para pelear en la liga de los grandes.

El experimento olvidado de Honda

A principios de los años 70, Honda decidió jugar a las escondidas con el resto de la industria. Mientras el mundo los veía como los reyes de los coches pequeños, la marca japonesa desarrollaba en secreto un deportivo con motor V8 central entre 1972 y 1974. No era solo un capricho de potencia, sino una estrategia para limpiar su imagen en el mercado estadounidense coincidiendo con la llegada del Civic.

Lo más curioso de esta bestia es que no buscaba la potencia bruta sin control, sino que integraba la tecnología de combustión limpia CVCC. Esto significaba que Honda intentaba crear uno de los primeros motores de alto rendimiento que fueran, al mismo tiempo, respetuosos con el medio ambiente, algo sencillamente adelantado a su época.

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La ambición de Genesis y la división Magma

Genesis Magma GT Concept

Dando un salto hasta la actualidad, Hyundai ha decidido que ya es hora de dejar de ser solo el alumno aplicado y quiere convertirse en el profesor. Para ello, ha creado Magma, su nueva división deportiva, que no solo trae SUVs eléctricos potentes como el GV60, sino que ha presentado el Magma GT Concept, un verdadero superdeportivo con alma de competición.

Este vehículo no es un simple dibujo sobre papel; es la materialización del concepto «Effortless Performance» o rendimiento sin esfuerzo. Según Luc Donckerwolke, el cerebro detrás de este proyecto, el coche no busca la agresividad vacía, sino un equilibrio perfecto donde la máquina potencie las habilidades del conductor en lugar de castigarlo.

El diseño es, sencillamente, espectacular. Presenta un capó muy bajo, una línea de techo alargada y unos pasos de rueda traseros muy musculosos que recuerdan a los clásicos GT. Además, incorpora patrones aerodinámicos G-Matrix y canards delanteros integrados en los faros para optimizar el flujo de aire y mantener el coche pegado al asfalto.

El corazón de la bestia: Un V8 nacido en el WRC

Lo que realmente hace vibrar a los entusiastas de la gasolina es que, en plena era de la electrificación, el Magma GT apuesta por un motor V8 en posición central-trasera. Este propulsor no es un motor estándar, sino que tiene su origen en el mundo de las carreras, específicamente derivado del GMR-001 que competirá en el WEC en 2026.

La ingeniería detrás de este motor es fascinante: se trata de la fusión de dos bloques de 4 cilindros provenientes del Hyundai i20 del WRC. Al unir dos motores 1.6 Turbo, han logrado un V8 a 90 grados que mantiene gran parte de los componentes originales pero adaptados para aguantar el castigo de las carreras de resistencia. Se rumorea que, gracias a un sistema híbrido, podría alcanzar los 700 CV de potencia.

Estrategia de mercado y el camino hacia el GT3

Superdeportivo V8 central

La intención de Genesis es clara: quieren sentarse en la misma mesa que Ferrari, McLaren o Lamborghini. Para lograrlo, planean seguir la estrategia del Porsche 911, lanzando una gama completa de variantes que incluya versiones S, GTS, roadster, modelos ligeros y hasta un GT3 de carretera y un GT3 R para circuito.

Aunque la normativa GT de la FIA exige la producción de 250 unidades para la homologación, la marca coreana quiere ir más allá y fabricar un volumen mayor para hacer el modelo rentable. Esto demuestra que no se trata de un ejercicio de marketing, sino de un plan de negocio serio para posicionarse en el segmento de Luxury High Performance.

Los fantasmas de los proyectos cancelados

Sin embargo, el camino hacia el éxito no siempre ha sido lineal. Hace unos años, Hyundai trabajó en un superdeportivo N secreto, apodado internamente como «el automóvil del presidente». Este proyecto contaba con un chasis monocasco de fibra de carbono y motor central, pero terminó en el cajón de los recuerdos.

La razón de su muerte fue puramente económica y de imagen: el coche superaría los 150.000 dólares, un precio que en aquel momento se consideraba prohibitivo para la marca Hyundai. Albert Biermann, ex jefe de BMW M, admitió que fue la decisión correcta para centrarse en modelos más realistas como el i30 N o el Elantra N, evitando repetir el fracaso comercial del Honda NSX.

Este tipo de tragedias automovilísticas no son raras; el Jaguar C-X75 o el Volkswagen W12 también sufrieron destinos similares. A pesar de todo, la persistencia de Hyundai a través de su serie de prototipos RM desde 2012 ha servido como base de aprendizaje para que hoy el Magma GT tenga una oportunidad real de conquistar las calles.

Desde los primeros experimentos secretos de Honda con motores limpios hasta la ambiciosa apuesta de Genesis por un V8 derivado de la competición, el deseo de dominar la carretera con un motor central sigue vivo. La industria coreana ha pasado de cancelar proyectos por miedo al precio a diseñar máquinas capaces de retar a la aristocracia europea, demostrando que la pasión por el ruido y la velocidad pura no ha muerto frente a los cables y las baterías.