- El Ministerio de Defensa y el CNI han elaborado informes que alertan del riesgo de espionaje por la cercanía de la futura planta de SAIC al arsenal militar y a Navantia en Ferrol.
- El Gobierno central defiende la inversión y asegura que se analizarán todas las implicaciones para garantizar la seguridad nacional, mientras la Xunta y el alcalde de Ferrol piden no frenar un proyecto que creará 2.000 empleos.
- La OTAN y la UE advierten de que los puertos son infraestructuras críticas y que la presencia china podría comprometer la seguridad de los movimientos de las fragatas F-100 y F-110.

La decisión del gigante automovilístico chino SAIC Motor de instalar su primera planta de ensamblaje en Europa en el puerto de Ferrol ha desatado un intenso debate sobre la seguridad nacional. Lo que hace apenas dos meses se presentó como una gran oportunidad industrial para Galicia, con una inversión de 200 millones de euros y la creación de unos 2.000 puestos de trabajo, ahora se ve empañado por las reticencias expresadas por el Ministerio de Defensa y el Centro Nacional de Inteligencia (CNI).
Según publican El Mundo y El País, informes militares alertan de que la factoría, que se ubicará a escasa distancia del arsenal militar y del astillero de Navantia, podría exponer ante un «rival sistémico» los movimientos de las fragatas españolas y sus tecnologías más sensibles. La preocupación no es menor: en esa ría tienen su base las cinco fragatas F-100, equipadas con el sistema de combate Aegis de fabricación estadounidense, y se construyen las nuevas fragatas F-110, un programa valorado en 4.325 millones de euros.
Riesgo de espionaje y presión sobre infraestructuras críticas
Las fuentes consultadas por ambos diarios coinciden en que la presencia de una empresa estatal china a la entrada de la ría ferrolana podría facilitar labores de inteligencia. La OTAN ya ha advertido en repetidas ocasiones de que los puertos son infraestructuras críticas donde confluyen enormes cantidades de datos logísticos, movimientos de mercancías y sistemas digitales de gestión. «La preocupación es que esa información pueda resultar valiosa para actividades de inteligencia o que, en una situación de crisis internacional, un operador estrechamente vinculado al Gobierno chino pueda ejercer presión sobre servicios considerados estratégicos», explican desde la delegación de la UE en Pekín.

La alarma no es nueva. Desde 2013, con la Iniciativa de la Franja y la Ruta, China ha ido tejiendo una red de inversiones en puertos europeos, desde El Pireo hasta Valencia o Bilbao, a través de empresas estatales como Cosco. Lo que antes se veía como una oportunidad económica, ahora se analiza desde una perspectiva de seguridad. En el caso de Ferrol, la cercanía a instalaciones militares y a un astillero estratégico como Navantia eleva el nivel de preocupación a máximos.
El Gobierno defiende la inversión pero admite condiciones
Pese a las reticencias de Defensa, el Gobierno central ha querido lanzar un mensaje de tranquilidad. El ministro de Transformación Digital y Función Pública, Óscar López, ha asegurado que la inversión es «importante para España» y que se están analizando todas las implicaciones, incluida la seguridad nacional. «Estas inversiones son analizadas y puede pasar que haya una serie de recomendaciones, desde el punto de vista económico o de la seguridad, que se atienden y hacen viable la operación», ha señalado, dejando la puerta abierta a imponer condiciones.
Sin embargo, la postura del departamento que dirige Margarita Robles contrasta con la del propio Gobierno. Fuentes de Defensa han confirmado a RTVE que existe «preocupación» por el riesgo de espionaje, y que la distancia entre la futura planta y el arsenal sería de apenas cinco kilómetros en línea recta. Esta disparidad de criterios dentro del Ejecutivo ha generado cierta confusión, aunque desde Moncloa se insiste en que el proyecto saldrá adelante con todas las garantías.
La Xunta y el alcalde de Ferrol piden no frenar el proyecto
El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, ha calificado de «sorprendente» que ahora surjan dudas desde Defensa cuando el expediente se ha tramitado conjuntamente con el Gobierno central durante meses. «Es difícil de entender que un departamento del Gobierno central haga ahora estos pronunciamientos cuando en ningún momento se habló de ninguna falta de seguridad ni de ningún riesgo militar», ha defendido Rueda, que exige «compatibilizar la seguridad nacional con la oportunidad histórica que se le presenta a Galicia».
El alcalde de Ferrol, José Manuel Rey Varela, también ha salido al paso de las informaciones y ha asegurado que «nadie entendería ahora un informe desfavorable por parte de un organismo del Gobierno central». El regidor, que preside la Comisión de Defensa del Senado, ha insistido en que «la información publicada apunta más a intereses empresariales que a intereses de seguridad» y ha recordado que el proyecto supondrá «crear 2.000 empleos, con una inversión seria de más de 200 millones de euros». Desde la Autoridad Portuaria, por su parte, subrayan que la fábrica se ubicará en el puerto exterior, sin compartir espacio con ninguna infraestructura militar, y que la tramitación cumple estrictamente con la normativa nacional e internacional.
Un proyecto estratégico para Ferrolterra
Más allá de la polémica, el proyecto de SAIC en Ferrol es considerado estratégico para la comarca. La planta, que comenzará a operar en 2028, fabricará 120.000 coches eléctricos al año y contará con un centro logístico en As Pontes, donde se crearán otros 300 empleos. La llegada de la compañía china, que ya ha realizado una primera prueba de desembarco de vehículos de su marca MG en el puerto exterior, supone un impulso para una zona que lleva décadas esperando una reconversión industrial real.
El alcalde de As Pontes, Valentín González Formoso, ha valorado positivamente las declaraciones del ministro Óscar López y ha asegurado que el Gobierno mantiene su apuesta por SAIC en Ferrolterra «al considerarlo compatible con la seguridad nacional». Para González Formoso, el mensaje de tranquilidad «despeja dudas y traslada confianza sobre la continuidad de una inversión importante en la creación de empleo, en la reindustrialización y en el futuro económico de Ferrolterra».
La polémica llega en un momento delicado para las relaciones entre España y Estados Unidos, ya que las fragatas F-100 y F-110 dependen de tecnología de defensa estadounidense para sus sistemas críticos. Una evaluación negativa de la fábrica china desde el punto de vista de la seguridad podría poner en riesgo el programa de actualización de media vida de las F-100 y la construcción de las F-110. Sin embargo, fuentes conocedoras de las negociaciones con SAIC aseguran que el Ministerio de Defensa no ha trasladado informes que acrediten un riesgo real para la seguridad nacional, y que las reticencias responden más a intereses empresariales de firmas vinculadas al sector de la Defensa.
En definitiva, el proyecto de SAIC en Ferrol se ha convertido en un test para la política española de inversiones extranjeras en infraestructuras críticas. Mientras el Gobierno central defiende la operación y asegura que se adoptarán las medidas necesarias para garantizar la seguridad, las dudas planteadas por Defensa y el CNI reflejan la creciente desconfianza hacia las inversiones chinas en Europa. La decisión final, que deberá tomar el Consejo de Ministros, marcará un precedente sobre cómo España equilibra la atracción de inversiones con la protección de sus intereses estratégicos.