- Se fabricará íntegramente en la planta de Landaben, en Navarra, marcando un hito histórico para la industria nacional.
- Ofrecerá una autonomía máxima de 440 kilómetros y un maletero de 475 litros, líder en su categoría.
- El precio de partida se situará en el entorno de los 25.000 euros antes de aplicar las ayudas estatales.
- Utiliza la nueva plataforma MEB+ del Grupo Volkswagen, compartida con el futuro Cupra Raval.
Skoda está dando un giro de timón bastante importante en su hoja de ruta eléctrica con la llegada de un modelo que promete dar mucho que hablar. No se trata de un coche de lujo inalcanzable, sino de una propuesta que pretende aterrizar con los pies en la tierra para convencer a quienes aún ven el coche eléctrico como algo lejano. El nuevo integrante de la familia checa se posiciona como una alternativa real para el día a día, equilibrando un tamaño contenido con las necesidades habituales de una familia media española.
Este vehículo no solo es relevante por su tecnología o su diseño, sino porque pone a la industria de nuestro país en el centro del mapa automovilístico europeo. La marca ha decidido que este modelo sea el primer Skoda fabricado en suelo español, una noticia que ha sentado como un guante en el sector nacional. Con esta apuesta, se busca no solo renovar el catálogo de productos, sino también asegurar que la transición hacia las cero emisiones sea algo tangible para el gran público que busca un coche práctico sin tener que empeñar un riñón.
Un diseño con personalidad bajo el lenguaje Modern Solid

El aspecto visual de este coche estrena lo que la marca denomina Modern Solid, que básicamente consiste en líneas muy limpias y una apariencia bastante robusta. Con una longitud de 4,17 metros, este todocamino se mete de lleno en la pelea del segmento de los SUV urbanos, pero lo hace con una planta que engaña a la vista y parece más contundente de lo que dicen sus medidas. Destaca especialmente su frontal, donde los faros en forma de T le dan un aire muy moderno que probablemente acabaremos viendo en otros modelos de la casa.
La eficiencia no se ha dejado al azar, ya que se ha trabajado a conciencia para que el aire fluya de la mejor manera posible por la carrocería. Esto se traduce en un coeficiente aerodinámico de 0,275, una cifra muy respetable que ayuda a que cada kilovatio de la batería se aproveche al máximo. Detalles como las llantas optimizadas o los bajos carenados no están ahí solo por estética, sino para arañar esos kilómetros extra que tanto preocupan a los conductores cuando salen a carretera abierta.
Espacio interior y soluciones para la vida real

Si hay algo por lo que se suele conocer a esta marca es por hacer maleteros que parecen no tener fondo, y aquí no han hecho una excepción. A pesar de su tamaño exterior, el coche ofrece una capacidad de carga de 475 litros, lo que lo coloca como referente absoluto entre sus rivales directos por tamaño. Además, cuenta con un pequeño espacio bajo el capó delantero para guardar los cables de carga, algo que se agradece mucho para no tener que andar vaciando todo el equipaje si te toca enchufar el coche a mitad de viaje.
En el habitáculo se respira un aire minimalista pero sin caer en la exageración de quitar todos los botones físicos. La tecnología toma el mando con una pantalla central de 13 pulgadas, aunque se mantienen materiales sostenibles y soluciones inteligentes de tipo Simply Clever que facilitan mucho la vida a bordo. Desde ganchos para las bolsas hasta compartimentos específicos para el móvil, se nota que el diseño está pensado para que el coche sea una herramienta útil y no solo un escaparate tecnológico.
Rendimiento, baterías y opciones de carga

Bajo la carrocería encontramos la nueva plataforma MEB+, que es la que va a dar vida a toda la nueva hornada de eléctricos compactos del grupo. Habrá varias opciones para elegir según el uso que se le vaya a dar al coche, empezando por versiones con baterías de 38,5 kWh que prometen unos 315 kilómetros de autonomía. Para quienes necesiten más libertad, existirá una variante con 55 kWh de capacidad que permite recorrer hasta 440 kilómetros sin tener que pasar por un poste de carga, una cifra más que suficiente para viajes interurbanos.
En cuanto a la potencia, el abanico irá desde los 115 CV de la versión de acceso hasta los 210 CV del modelo más prestacional. Un detalle muy interesante es que el coche está preparado para la carga bidireccional, lo que significa que en un momento dado podría suministrar energía a una casa o a otros aparatos externos. La carga rápida también está a la altura, pudiendo recuperar del 10% al 80% de la energía en menos de media hora si encontramos un cargador con la potencia adecuada.
La transformación de la fábrica de Navarra
La llegada de este modelo ha supuesto una auténtica revolución industrial para la planta de Landaben, que ha tenido que actualizarse a marchas forzadas. Se han invertido millones de euros en nuevas prensas y talleres de chapistería para poder ensamblar vehículos eléctricos junto a los modelos de combustión que ya se fabricaban allí. La plantilla también ha pasado por un proceso de formación muy intenso para adaptarse a los nuevos sistemas de alta tensión y a los procesos de montaje que requieren estos coches modernos.
Este esfuerzo no solo asegura el futuro de la fábrica pamplonesa, sino que la coloca como una pieza clave en el esquema europeo de movilidad. La producción en serie ya ha arrancado, y se espera que las primeras unidades lleguen a los concesionarios españoles hacia finales de año. El objetivo de la marca es mantener un precio de partida en torno a los 25.000 euros, aunque con los diferentes planes de ayuda al coche eléctrico y las promociones por financiación, es muy probable que esa cifra baje considerablemente para el cliente final.
Este nuevo todocamino eléctrico se perfila como una de las apuestas más sensatas del mercado europeo al combinar fabricación nacional, un espacio de carga sorprendente y una tecnología que ya no parece ciencia ficción. Al centrarse en lo que realmente importa al usuario medio, como la practicidad del maletero y un coste que no se dispara, el fabricante checo tiene papeletas para convertir este lanzamiento en un éxito de ventas. Con el apoyo de la infraestructura de Navarra y una gama de motores equilibrada, el camino hacia la electrificación en España parece un poco más despejado y accesible para todos.