- El Volvo EX60 ha superado todas las previsiones de demanda en Europa, con más de 3.000 pedidos solo en Suecia y un ritmo de reservas superior al EX30.
- Volvo ampliará la producción del EX60 en la planta de Torslanda para 2026, negociando incluso abrir una semana extra en verano por primera vez en su historia.
- El EX60 estrena la plataforma SPA3, batería estructural CTB y megacastings, ofreciendo hasta 810 km WLTP de autonomía y cargas ultrarrápidas gracias a su arquitectura de 800 V.
- Con precios similares al XC60 híbrido enchufable y la mayor autonomía en un SUV eléctrico europeo, el EX60 se posiciona como pilar central en la estrategia de electrificación de Volvo.
El Volvo EX60 se ha convertido en el protagonista absoluto del momento dentro del mundo del coche eléctrico. En apenas unas semanas desde su puesta de largo, este SUV de tamaño medio ha desatado una avalancha de pedidos que ha pillado incluso a la propia marca sueca con el pie cambiado, hasta el punto de obligarles a replantearse sus planes de producción para los próximos años.
Lo verdaderamente llamativo es que esta oleada de reservas llega incluso antes de que muchos clientes hayan podido sentarse en el coche o verlo en vivo. Con cifras récord en mercados clave como Suecia y Alemania, una autonomía de hasta 810 km WLTP y un precio que compite directamente con el superventas XC60 híbrido enchufable, el EX60 nace con la misión de cambiar las reglas del juego dentro de Volvo y, probablemente, dentro del segmento de los SUV eléctricos.
Una demanda tan alta que desborda todas las previsiones
Lo primero que hay que entender es que la respuesta del mercado al Volvo EX60 ha superado cualquier escenario optimista que manejaba la compañía. Apenas un mes después de su presentación pública, casi todos los grandes países europeos están registrando volúmenes de pedidos muy por encima de las previsiones internas.
En su país natal, Suecia se ha convertido en el mejor termómetro de este fenómeno: allí ya se han superado los 3.000 pedidos minoristas en tiempo récord. Este tirón, además, se ve impulsado por una nueva oferta de servicios Care que apuesta por la simplicidad y la transparencia, e incluye beneficios muy potentes para el cliente, como tres años de carga gratuita en casa, un gancho importante para quienes dan el salto al coche eléctrico.
Pero la fiebre por el EX60 no se queda en Suecia. Alemania, otro mercado estratégico para la marca, también está respondiendo con una intensidad fuera de lo habitual, consolidando a este SUV como uno de los lanzamientos eléctricos más exitosos que ha tenido Volvo en Europa.
Lo más revelador es que el ritmo de entrada de pedidos del EX60 ya está por encima del que tuvo el EX30 cuando se presentó en 2023, pese a que este último juega en un segmento de mayor volumen y precio más bajo. El EX30 fue un auténtico bombazo comercial en su arranque, y aun así el EX60 lo está adelantando, lo que muestra hasta qué punto la propuesta de este nuevo SUV ha dado en el clavo.
Además, hay que tener en cuenta un detalle clave: por ahora las reservas solo están abiertas en Europa. Los clientes de Estados Unidos todavía no pueden hacer pedidos, algo que está previsto que cambie a finales de primavera, cuando se abra oficialmente la cartera de pedidos en ese mercado. Cuando eso ocurra, la presión sobre la capacidad de producción de Volvo será todavía mayor.
La respuesta de Volvo: más producción y medidas inéditas
Ante este panorama, Volvo Cars ha tenido que reaccionar de forma rápida y contundente. La compañía ha anunciado un aumento de los volúmenes de producción del EX60 para 2026, con el objetivo de poder dar salida a la abultada cartera de pedidos que ya tiene sobre la mesa y a la que seguirá llegando.
El grueso de la fabricación del EX60 se concentra en la planta de Torslanda, en Gotemburgo (Suecia), una instalación histórica para la marca. Es precisamente allí donde Volvo está planificando un incremento significativo de la producción, pero siempre siguiendo una filosofía de crecimiento prudente, priorizando la calidad del producto por encima de la velocidad a cualquier precio.
La situación ha llegado a tal punto que Volvo está negociando con los sindicatos mantener abierta la planta de Torslanda una semana adicional en verano. Esto, que podría sonar anecdótico, es en realidad una decisión de enorme calado dentro de la compañía: sería la primera vez en la historia de Volvo que esta fábrica rompe su tradicional periodo de cierre estival.
La marca explica que esta medida extraordinaria es la única forma de atender una demanda tan intensa sin comprometer plazos y calidad. Aun así, insisten en que el aumento será escalonado y controlado, para evitar los problemas que pueden surgir cuando se fuerza demasiado el ritmo de producción en un modelo tan avanzado tecnológicamente.
Mientras todos estos ajustes se ponen en marcha, el inicio de la producción de unidades para clientes está previsto para el próximo mes. Eso significa que los primeros EX60 de serie empezarán muy pronto a salir de la línea de montaje, dando el pistoletazo de salida a las entregas en Europa.
Un SUV eléctrico llamado a sustituir al XC60
El éxito inicial del EX60 no es un simple golpe de suerte: este modelo ocupa un lugar estratégico dentro de la gama Volvo. Se trata, en esencia, de la versión 100 % eléctrica del XC60, el coche más vendido de la marca en los últimos años a nivel global.
Eso significa que Volvo se está jugando mucho con este lanzamiento. El objetivo es que el EX60 tome el relevo del XC60 dentro del segmento D-SUV, uno de los más competidos y rentables del mercado. A corto plazo será complicado igualar las cifras históricas del XC60 de combustión e híbrido enchufable, pero el arranque comercial del EX60 demuestra que hay base más que suficiente para aspirar a ello.
A nivel de dimensiones, el EX60 mide 4,80 metros de largo, unos 9 centímetros más que el XC60 actual. Este pequeño crecimiento se traduce en un habitáculo más espacioso y un maletero especialmente aprovechable. Detrás ofrece 634 litros de capacidad, ampliables hasta 1.647 litros con los asientos traseros abatidos, a lo que se suma un maletero delantero (frunk) de 58 litros muy práctico para cables de carga y objetos pequeños.
En el interior, las primeras tomas de contacto apuntan a una calidad de acabados muy elevada, una ergonomía muy bien resuelta y una sensación de espacio notable. Aunque se trata de un SUV de corte tecnológico, la marca ha puesto cuidado en que la interfaz sea intuitiva, con menús claros y un manejo sencillo pese a la enorme cantidad de funciones disponibles.
Un detalle importante es que el precio del EX60 se ha colocado en una franja muy similar a la del XC60 híbrido enchufable. Esta estrategia permite a muchos compradores tradicionales del XC60 plantearse el salto al eléctrico sin que la barrera del precio sea un obstáculo insalvable, algo clave para acelerar la transición hacia la movilidad cero emisiones dentro de la propia base de clientes de Volvo.
La nueva plataforma SPA3: un coche definido por software
El EX60 es el primer modelo de Volvo basado en la nueva plataforma SPA3, una arquitectura desarrollada para la próxima generación de vehículos eléctricos de la marca. Esta base técnica no solo afecta a la parte puramente mecánica, sino que también supone un cambio de paradigma en la forma de concebir el coche.
La SPA3 está diseñada como una plataforma definida por software. En lugar de depender de múltiples centralitas repartidas por el vehículo, gran parte de las funciones se gestionan a través de unos pocos superordenadores centrales. Esto permite una gestión más rápida y coordinada de todos los sistemas, desde la propulsión hasta la seguridad o la conectividad.
Gracias a esta arquitectura, el EX60 podrá recibir actualizaciones de software a lo largo de su vida útil que irán desbloqueando nuevas funciones o mejorando las existentes. Hablamos de mejoras potenciales en ámbitos como la eficiencia energética, las prestaciones, los sistemas de ayuda a la conducción, la experiencia multimedia o la propia seguridad, sin necesidad de pasar por el taller para algo más que la actualización en sí.
Volvo es consciente de que su experiencia previa con el EX90, donde los retrasos y ajustes vinculados al software generaron problemas, ha levantado ciertas dudas. La marca asegura haber aprendido la lección y haber reforzado todos los procesos de desarrollo, validación y despliegue de software para que el EX60 llegue al mercado con todo lo importante bien atado.
En la parte estructural, el EX60 también introduce innovaciones muy relevantes. Por un lado, estrena el uso de megacastings en su bastidor, grandes piezas de fundición que sustituyen a múltiples componentes independientes. Este enfoque simplifica la producción, reduce puntos de unión y mejora la rigidez, algo que repercute tanto en el comportamiento dinámico como en la seguridad.
Por otro lado, recurre a baterías estructurales con tecnología Cell-to-Body (CTB). En lugar de montar la batería como un bloque independiente, esta se integra en la propia estructura del vehículo, aprovechando mejor el espacio disponible y aumentando la rigidez del monocasco. Volvo habla de un incremento aproximado del 20 % en la densidad energética gracias a este planteamiento, sin sacrificar seguridad ni solidez.
Autonomía y carga: un eléctrico pensado para viajar sin agobios
Uno de los grandes argumentos de venta del EX60 es, sin duda, su impresionante autonomía homologada y su altísima velocidad de carga. La gama se articula en tres variantes principales -P6, P10 AWD y P12 AWD- todas ellas montadas sobre una arquitectura eléctrica de 800 voltios, la misma filosofía que se ve en algunos de los eléctricos más avanzados del mercado.
La versión de acceso, la P6, monta un único motor eléctrico de 374 CV (275 kW) y se alimenta de una batería de 80 kWh. Con este conjunto, el modelo homologa hasta 620 km de autonomía según el ciclo WLTP, una cifra muy competitiva para un SUV de su tamaño y potencia.
Por encima aparece el P10 AWD, con dos motores y tracción total, que eleva la potencia hasta los 510 CV (375 kW) y se asocia a una batería de 91 kWh. En este caso, la autonomía oficial alcanza los 660 km WLTP, manteniendo un equilibrio muy interesante entre prestaciones y eficiencia.
El tope de gama es el P12 AWD, también con doble motor y tracción total, que se dispara hasta los 680 CV (500 kW) y 790 Nm de par. Esta versión equipa una batería de 112 kWh y presume de una autonomía de hasta 810 km WLTP, lo que convierte al EX60 en el SUV eléctrico con mayor alcance a la venta en Europa según los datos preliminares facilitados por la marca.
La otra pata de esta ecuación es la recarga. Gracias a la arquitectura de 800 V, las versiones con tracción total alcanzan picos de carga de hasta 370-400 kW en cargadores de alta potencia. Volvo habla de tiempos de 10 a 80 % de batería en torno a los 18-19 minutos y de la posibilidad de recuperar del orden de 340 km de autonomía en apenas 10 minutos enchufado, siempre que se disponga de un punto de carga de 400 kW y en condiciones óptimas.
En la práctica, estos datos se traducen en que un viaje largo con el EX60 puede ser tan cómodo como con un XC60 de combustión o híbrido, siempre que se planifiquen bien las paradas en cargadores rápidos. El discurso de la marca es claro: parar lo justo para tomar un café, estirar las piernas y seguir ruta con la batería otra vez en un nivel muy holgado.
Precios, gama y equipamiento en España
Si miramos al mercado español, la oferta del Volvo EX60 se estructura en dos niveles de acabado -Plus y Ultra- combinados con las tres mecánicas P6, P10 AWD y P12 AWD. De esta forma se conforma una gama de seis versiones que cubren distintos perfiles de uso y presupuesto.
La gama arranca con el P6 Plus, con un precio desde 64.900 euros. Por encima se sitúa el P6 Ultra, que sube hasta los 72.281 euros. Para quienes quieran la versión de tracción total intermedia, el P10 AWD Plus parte de 67.925 euros, mientras que el P10 AWD Ultra se sitúa en 75.306 euros.
En la parte alta encontramos el P12 AWD Plus, desde 73.975 euros, y el P12 AWD Ultra, que encabeza la gama con un precio de partida de 81.356 euros. Estas cifras sitúan al EX60 en línea con el mencionado XC60 híbrido enchufable, lo que refuerza esa idea de transición natural del cliente de combustión al eléctrico dentro de la propia marca.
En materia de equipamiento, Volvo ha querido que el EX60 llegue muy completo desde el acabado de acceso. De serie cuenta, entre otros elementos, con una pantalla táctil central de 15 pulgadas, sistema de sonido Bose, faros Matrix LED, techo panorámico, climatizador de tres zonas con purificador de aire, bomba de calor para mejorar la eficiencia en climas fríos y un completo paquete de asistentes a la conducción.
Más allá de estas versiones, la gama incluye también una variante Cross Country, orientada a quienes buscan un plus de versatilidad fuera del asfalto. Esta versión añade suspensión neumática específica, una mayor altura libre al suelo y ajustes orientados a un uso más aventurero, manteniendo la base tecnológica y mecánica del resto de la familia EX60.
Sostenibilidad y menor huella de carbono en la historia de Volvo
El EX60 no solo pretende ser un éxito comercial: también está concebido como un escaparate de la nueva filosofía de sostenibilidad de Volvo. La marca afirma que se trata del Volvo con la menor huella de carbono hasta la fecha, teniendo en cuenta tanto la fase de producción como el ciclo de vida del vehículo.
Este enfoque se apoya en varios pilares. Por un lado, el uso de materiales reciclados y de origen responsable en diferentes áreas del coche, desde elementos estructurales hasta acabados interiores. Por otro, la optimización de los procesos industriales y el empleo de energías renovables en las plantas donde se fabrica el modelo, con especial protagonismo de la factoría de Torslanda.
La combinación de una gran autonomía real, recargas muy rápidas y un planteamiento global más eficiente hace que el EX60 sea especialmente atractivo para aquellos conductores que quieren dar el paso al coche eléctrico sin renunciar a la practicidad de un SUV familiar, pero también sin dejar de lado la vertiente medioambiental.
Todo esto encaja con la estrategia de electrificación de la compañía, que ve en el EX60 uno de los pilares fundamentales para consolidar su transición hacia una gama 100 % eléctrica en los próximos años. El excelente arranque de pedidos es, en ese sentido, una señal muy clara de que el mercado está dispuesto a acompañar a Volvo en este camino.
Seguridad al máximo nivel: un nuevo estándar en el segmento
Si hay un terreno donde Volvo no está dispuesta a ceder terreno es el de la seguridad. El EX60 incorpora uno de los conjuntos de sistemas de protección pasiva y activa más avanzados que se han visto en un SUV eléctrico de su tamaño, reforzando la reputación histórica de la marca en este ámbito.
Entre las novedades más llamativas destaca el primer cinturón de seguridad multiadaptativo del mundo. Este sistema es capaz de ajustar tanto la tensión como la geometría del cinturón en función de la complexión física del ocupante y de la naturaleza del impacto, adaptándose en milésimas de segundo para ofrecer la mejor protección posible en cada tipo de accidente.
En el capítulo de seguridad activa, el EX60 monta una completa suite de sensores, cámaras, radares y software de última generación que monitoriza de forma continua lo que ocurre fuera del vehículo -tráfico, peatones, ciclistas, señales- y también el estado del conductor en el interior.
Esta combinación de hardware y algoritmos permite que los sistemas de ayuda a la conducción intervengan de forma preventiva, avisando e incluso actuando antes de que el peligro llegue a materializarse. La idea es reducir todavía más la probabilidad de sufrir un accidente, o en caso de que sea inevitable, minimizar sus consecuencias para los ocupantes y para quienes circulan alrededor.
A ello se suma la ya mencionada rigidez estructural derivada de los megacastings y de la batería estructural CTB, que contribuyen a crear una célula de seguridad muy robusta alrededor de los pasajeros, gestionando mejor la energía en caso de impacto y protegiendo tanto a las personas como a los componentes de alta tensión.
Con este arsenal tecnológico, Volvo aspira a que el EX60 marque un nuevo listón de referencia en seguridad dentro del segmento de los SUV eléctricos, manteniendo vivo uno de los rasgos de identidad más reconocibles de la marca.
La electrificación de Volvo pisa el acelerador
Todo lo que rodea al lanzamiento del EX60 deja claro que la electrificación en Volvo ha pasado de ser una promesa a convertirse en una realidad tangible con impacto directo en fábricas, concesionarios y, sobre todo, en los hábitos de los clientes.
El hecho de que la marca se vea obligada a ampliar la producción y a plantearse medidas inéditas como prolongar la actividad en verano en Torslanda es una consecuencia directa de una demanda que no deja de crecer. Y eso, en un contexto donde la competencia en el mercado eléctrico es cada vez más feroz, es una muy buena noticia para Volvo.
El EX60 se coloca así como una pieza clave dentro de la hoja de ruta hacia una gama totalmente eléctrica. Representa un punto de inflexión no solo por su tecnología o por sus cifras, sino porque demuestra que hay un público dispuesto a apostar por un SUV eléctrico de alto nivel, siempre que ofrezca autonomía real para viajar, tiempos de carga razonables y un precio alineado con alternativas híbridas de referencia.
Con miles de pedidos ya registrados en Europa, unas prestaciones que lo sitúan en la parte alta del segmento y una tecnología que mira claramente al futuro, el Volvo EX60 se perfila como uno de los modelos llamados a marcar la próxima etapa de la marca sueca. Si el ritmo actual de reservas se mantiene y la respuesta en Estados Unidos confirma las expectativas, no sería extraño que este SUV eléctrico acabe ocupando el trono que durante años ha ostentado el XC60 dentro del universo Volvo.


