Ford Ranger: precios, prueba, consumo y opiniones a fondo

Última actualización: 12 de mayo de 2026
Autor: pive6
  • La Ford Ranger ofrece una gama muy amplia de motores diésel, gasolina y PHEV, con precios orientativos entre 39.100 € y 69.580 € según versión y equipamiento.
  • Destaca por su confort de marcha y refinamiento, especialmente con el V6 diésel y cambio automático de 10 marchas, sin renunciar a capacidades off-road de primer nivel.
  • Las versiones Raptor y PHEV Stormtrak aportan enfoques opuestos pero complementarios: altas prestaciones off-road deportiva y eficiencia con etiqueta Cero, respectivamente.
  • Su elevada capacidad de remolque, la posibilidad de cargar un palé, la tecnología avanzada de ayudas a la conducción y un interior tecnológico la convierten en una de las pick-up más completas del mercado.

Ford Ranger prueba y opiniones

La Ford Ranger se ha convertido en una auténtica sorpresa para muchos probadores y usuarios, hasta el punto de que más de uno en las redacciones especializadas la recuerda como uno de los coches que más les ha impresionado en los últimos meses. Lo que sobre el papel es una pick-up grande, pesada y con planteamiento casi industrial, en la práctica termina siendo un vehículo cómodo, refinado y muy capaz para viajar, trabajar y divertirse fuera del asfalto.

En este análisis vamos a repasar precios, motores, consumos, comportamiento, ayudas a la conducción y opiniones de las principales versiones: desde las diésel más racionales hasta la brutal Raptor y la novedosa híbrida enchufable PHEV Stormtrak, la primera pick-up de este tipo que se vende en Europa. Todo ello con un enfoque claro: entender si de verdad merece la pena la Ford Ranger para uso diario, ocio y trabajo, y qué versión encaja mejor según el tipo de conductor.

Precios y gama de la Ford Ranger

La gama actual de la Ranger está compuesta por numerosas variantes de carrocería, motor y acabado, pensadas tanto para uso profesional como particular. En el mercado español se ofrecen unas 15 configuraciones principales, con un abanico de tarifa que se mueve de forma orientativa entre los 39.100 € y unos 69.580 €, según motorización y nivel de equipamiento.

En la parte baja de la gama encontramos las versiones orientadas a trabajo, con motor diésel de 170 CV y acabados más sencillos, pero aún así con una dotación razonable en confort y seguridad. En el escalón intermedio se sitúan variantes muy demandadas como las acabadas en Wildtrak o similares, que combinan un alto nivel de equipamiento con motores más potentes (205 y 241 CV) y un enfoque mixto ocio-trabajo.

En lo más alto de la oferta se ubican las versiones más especiales: por un lado, la Ford Ranger Raptor, con su planteamiento deportivo y off-road extremo, y por otro, la novedosa Ford Ranger PHEV Stormtrak, que combina la base de la Ranger con un sistema híbrido enchufable que le otorga etiqueta Cero y un uso mucho más eficiente en el día a día, sobre todo en entorno urbano o trayectos cortos.

Conviene recordar que, además de las versiones nuevas, existe una notable oferta de unidades km 0 y vehículos de ocasión recientes que rebajan el precio de acceso manteniendo gran parte del equipamiento. También hay opciones de renting específicas para la Ranger, muy interesantes para empresas o autónomos que buscan controlar costes y olvidarse de la gestión de mantenimiento, seguros o impuestos.

El posicionamiento de precio de la Ranger la sitúa claramente en la parte alta del segmento de pick-up, pero también hay que tener en cuenta que las prestaciones, el equipamiento y la tecnología que ofrece en sus versiones superiores están por encima de muchos rivales directos, justificando en cierta medida ese salto de coste frente a competidores más básicos.

Gama Ford Ranger precios y versiones

Diseño exterior y dimensiones

La Ford Ranger actual es una pick-up de estética muy marcada y robusta, que no pasa desapercibida ni en ciudad ni en carretera. Su diseño combina rasgos de vehículo industrial con soluciones propias de todoterrenos y SUV de última generación, y se inscribe en tendencias recientes del sector como el concepto 4×4 que anticipa la nueva era todoterreno, lo que se traduce en una imagen poderosa con cierto aire de “mini camión”.

En cuanto a medidas, la Ranger ronda los 5,37 metros de longitud, aproximadamente 1,98 metros de ancho y cerca de 1,88 metros de altura, cifras que la colocan entre las pick-up más voluminosas del mercado europeo. Estas proporciones se apoyan en una distancia entre ejes de unos 3,27 metros, clave para ofrecer una buena estabilidad en carretera y mucho espacio para la zona de carga o el habitáculo, según versión.

Uno de los elementos más llamativos es su gran parrilla frontal de generoso tamaño, flanqueada por ópticas con firma lumínica en forma de “C” utilizando tecnología LED. El resultado es una mirada muy característica, fácilmente reconocible incluso de noche. En la parte trasera, el portón de la caja luce el nombre “Ranger” en letras de gran tamaño, reforzando su personalidad.

La carrocería se apoya sobre un chasis de largueros y travesaños, una solución clásica en vehículos de trabajo y todoterreno exigentes que prioriza la robustez, la capacidad de carga y la resistencia a torsiones fuertes en conducción off-road. Esta base estructural es clave para que la pick-up pueda soportar uso intensivo sin desfallecer, tanto cargada como remolcando.

Dentro de la gama hay diferentes configuraciones de carrocería: Cabina Sencilla con la mayor plataforma de carga y posibilidad de mover hasta aproximadamente 1 tonelada de carga útil, la Super Cab con una segunda fila de asientos ocasional, y la Doble Cabina, que es la más orientada a un uso mixto familiar-ocio-trabajo, con cuatro puertas y espacio para cinco pasajeros. Adicionalmente existe la versión Chasis Cabina, pensada como base para carrozados especiales (volquetes, cajas abiertas, vehículos de rescate, etc.).

Motores y versiones mecánicas

Bajo el capó, la Ford Ranger ofrece una gama de propulsores amplia y variada, que mezcla opciones diésel clásicas con motores de gasolina de altas prestaciones y, más recientemente, un sistema híbrido enchufable muy interesante. Esta combinación permite cubrir casi cualquier necesidad, desde un uso profesional intensivo hasta un planteamiento lúdico o incluso de vehículo de representación con aptitudes 4×4.

En diésel, la oferta se estructura principalmente en torno al 2.0 EcoBlue, disponible con 170 y 205 CV, y al 3.0 V6 EcoBlue, que se sitúa en la franja de los 240-241 CV según versión. Estos motores se caracterizan por un buen equilibrio entre fuerza y consumo, siendo especialmente notable el V6 por su refinamiento y capacidad para mover con soltura la masa del vehículo incluso cargado o remolcando.

En gasolina, la protagonista es la mecánica 3.0 V6 EcoBoost de 292 CV, reservada a la espectacular versión Raptor. Este motor ofrece una respuesta muy contundente y un sonido claramente más emocional, a costa de consumos superiores. Es una opción pensada para quien quiere algo más que una herramienta de trabajo: una auténtica máquina de diversión fuera y dentro del asfalto.

La gran novedad en la gama es la aparición de la Ford Ranger PHEV Stormtrak, la primera pick-up híbrida enchufable que llega al mercado europeo. Combina un motor de gasolina 2.3 TIVCT con un sistema eléctrico y una batería recargable en enchufe, alcanzando una potencia combinada de 280 CV y ofreciendo etiqueta medioambiental Cero. Esto le permite acceder a zonas de bajas emisiones y circular muchos kilómetros en modo eléctrico si se gestiona bien la recarga diaria.

En cuanto a transmisiones, el motor diésel menos potente (170 CV) puede asociarse tanto a un cambio manual de seis relaciones como a una caja automática también de seis marchas por convertidor de par. En el resto de motores se recurre a la transmisión automática de 10 velocidades, cuyo funcionamiento suave y bien escalonado contribuye de forma notable a la sensación de refinamiento general, sobre todo con el V6 diésel y la mecánica de gasolina de la Raptor.

La tracción es 4×4 en prácticamente toda la gama, con diferentes configuraciones según versión. Las variantes más sencillas recurren a un sistema sin diferencial central, típico en pick-up de corte más tradicional, mientras que las versiones potentes pueden equipar un acoplador central que permite un modo 4A, en el que es el propio vehículo el que decide en cada momento cómo repartir el par entre ejes para mejorar tracción y estabilidad.

Ford Ranger exterior e interior

Comportamiento en carretera y confort de marcha

Si hay algo que ha sorprendido a probadores y conductores es lo bien que se desenvuelve la Ford Ranger en carretera pese a su aspecto de vehículo rudo y su planteamiento de trabajo. Especialmente llamativa es la variante con motor 3.0 EcoBlue V6 de unos 241 CV y cambio automático de diez marchas, combinada con acabados como el Wildtrak, donde el conjunto roza un nivel de refinamiento más propio de un gran SUV que de una pick-up.

Este V6 diésel destaca por ser muy silencioso y suave cuando se circula a ritmo tranquilo, con un sonido grave y agradable cuando se le exige más, pero siempre con ese punto de elegancia mecánica que pocos motores diésel pueden ofrecer. La entrega de par es contundente desde bajas vueltas, lo que se traduce en una sensación de desahogo total: parece que el motor apenas se esfuerza, incluso al mover el peso considerable del Ranger.

La suspensión, a pesar de mantener una arquitectura pensada para la carga y el uso intensivo, ha sido trabajada para ofrecer un grado de confort realmente elevado. Las ruedas con mucho perfil ayudan a filtrar baches y juntas de dilatación, y la posición de conducción alta, con mucha visibilidad por encima del tráfico, hace que los viajes largos se conviertan en algo muy llevadero. La comparación con muchos SUV grandes no le resulta desfavorable, más bien al contrario.

Encontramos un aislamiento acústico muy logrado: el ruido aerodinámico está bien contenido para ser un vehículo con forma de “ladrillo” sobre ruedas, y el rodar general transmite firmeza y estabilidad, incluso a elevada velocidad de autovía. Esto provoca que recorrer largas distancias no sea ningún problema, siempre que se acepte el consumo superior inherente a su tamaño, peso y mala aerodinámica.

Todo este conjunto de motor, suspensión, neumáticos y aislamiento genera una sensación global de coche “falto de esfuerzo”, como si siempre hubiera margen de sobra para adelantar, subir puertos cargado o mantener cruceros altos sin penalizar en confort. Lo que se ve desde fuera como una pick-up grande y tosca, por dentro se percibe como un vehículo muy refinado para el tipo de producto que es.

Consumos y emisiones

En el apartado de consumos, la Ranger se defiende razonablemente bien para su tamaño y planteamiento, aunque no deja de ser un vehículo aerodinámicamente poco eficiente, lo que penaliza especialmente a alta velocidad. Según datos oficiales, las variantes diésel se mueven en cifras que van aproximadamente desde 8,5 l/100 km en el motor de 170 CV hasta unos 10,1 l/100 km en el V6 de 241 CV.

Estas cifras son comparables a las de otras pick-up similares, por lo que no tiene mucho sentido elegir o descartar la Ranger solo por este criterio. Sin embargo, en condiciones reales de uso, sobre todo si se conduce con cierta alegría o se circula habitualmente rápido por autovía, es fácil ver medias de 11,5-12 l/100 km en las versiones más potentes, sobre todo en configuraciones como la Wildtrak con el V6 diésel.

La razón es clara: la aerodinámica tipo “pared” hace que cualquier incremento notable de velocidad multiplique el esfuerzo que debe hacer el motor. Si añadimos carga, remolque o trayectos con mucha orografía, los consumos pueden subir un poco más. En cualquier caso, para un diésel moderno de estas dimensiones y capacidad, no se trata de cifras descabelladas.

La cosa cambia con versiones muy específicas como la Ranger Raptor de gasolina, cuyo consumo homologado ronda los 13,8 l/100 km. En uso real, y si se aprovecha a menudo el potencial del motor, no es raro que la cifra se sitúe claramente por encima de esos datos. Es el peaje a pagar por disfrutar de una pick-up de altas prestaciones y enfoque lúdico.

Por su parte, la Ranger PHEV Stormtrak introduce una nueva dimensión en este apartado: si se recarga con regularidad y se dispone de enchufe en casa o en el trabajo, es posible realizar muchos trayectos diarios en modo eléctrico, reduciendo consumo de combustible y emisiones locales a cero en esos desplazamientos. Aun así, en uso combinado y largos viajes seguirá siendo un vehículo pesado y con mucha sección frontal, por lo que las cifras “milagrosas” solo se logran con una gestión inteligente de la carga.

Prestaciones y comportamiento dinámico

En términos de prestaciones puras, la versión que se lleva todos los focos es la Ford Ranger Raptor, especialmente con el motor de gasolina V6 de 292 CV. Esta variante es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en torno a 7,9 segundos, colocándose por encima de cualquier otro pick-up disponible actualmente en el mercado europeo en cuanto a aceleración.

El resto de variantes tampoco se queda corta, aunque lógicamente están más enfocadas en un uso racional que en el rendimiento puro. La versión V6 diésel de 241 CV cubre el 0-100 km/h en unos 8,7 segundos, una cifra muy respetable teniendo en cuenta el tamaño y la masa del vehículo. La futura variante PHEV se sitúa en torno a los 9,2 segundos, seguida del diésel de 205 CV con unos 10,5 segundos y, cerrando la lista, el diésel de 170 CV, que ronda los 11,6 segundos en la misma medición.

En todas las versiones, la velocidad máxima está limitada a unos 180 km/h, una decisión lógica teniendo en cuenta que el tipo de neumáticos y la propia construcción del vehículo están pensados para aguantar trabajo duro y uso off-road más que velocidades de turismo deportivo. Además, la puesta a punto de la Ranger se ha realizado para priorizar estabilidad y seguridad por encima de la punta máxima.

A nivel dinámico, la Ranger transmite una sensación de control y solidez muy marcada. El aumento de distancia entre ejes y vías respecto a generaciones anteriores ha dado como resultado una pisada más firme tanto en asfalto como fuera de él. Las suspensiones, aunque conservan una concepción robusta, han sido afinadas para ofrecer un buen compromiso entre capacidad de carga, confort y control de movimientos de la carrocería.

En el caso concreto de la Raptor, Ford Performance ha ido aún más lejos, revisando suspensión, chasis y sistema de propulsión de forma profunda. El uso de amortiguadores FOX Live Valve, brazos de suspensión de aluminio, mayor recorrido de suspensión y refuerzos específicos en el chasis permite una conducción a alta velocidad en pistas y zonas complicadas que muy pocos vehículos del mercado pueden igualar, manteniendo además una sorprendente eficacia sobre asfalto.

Capacidades 4×4, carga y remolque

La Ford Ranger es, junto al Bronco, probablemente el modelo más capaz de la marca en conducción off-road. Su planteamiento técnico es el de un todoterreno clásico: chasis de largueros, tracción total con reductora de serie, posibilidad de bloqueos de diferencial (trasero y, según versión, también delantero) y geometrías trabajadas para sortear obstáculos con solvencia.

En una versión intermedia como la Wildtrak, la altura libre al suelo ronda los 219 mm, que pueden llegar a ser unos 26 mm más en acabados todavía más enfocados al campo como la Wildtrak X. La capacidad de vadeo alcanza aproximadamente los 800 mm, y los ángulos off-road están muy por encima de lo que puede ofrecer un SUV convencional: unos 30 grados de ataque, 21 grados ventral y 23 de salida, según configuración.

En la Ranger Raptor, estas cifras mejoran todavía más gracias a un trabajo específico de Ford Performance. Aquí se habla de una altura libre de alrededor de 272 mm y una capacidad de vadeo de unos 850 mm, acompañadas de ángulos de ataque y salida aún más agresivos (en torno a 32 grados de ataque, 24 ventral y 27 de salida). Todo ello reforzado con neumáticos todoterreno de gran tamaño, generalmente en 33 pulgadas, pensados para maximizar motricidad y resistencia.

Más allá de las dotes 4×4 puras, la Ranger brilla especialmente en lo que respecta a su faceta de herramienta de trabajo. La pick-up puede remolcar hasta 3.500 kg en muchas de sus variantes, lo que la hace ideal para arrastrar remolques pesados, barcos, maquinaria o caravanas grandes. La superficie de carga está preparada para admitir un palé estándar entre pasos de rueda, con un piso en material plástico resistente y varios puntos de anclaje para organizar la carga de forma segura.

El portón trasero, además, se ha diseñado con cierto ingenio: puede utilizarse como banco de trabajo improvisado, integrando soluciones prácticas que facilitan el día a día de quienes la usan en entornos profesionales. A esto se suman puntos de luz en la zona de la caja y tomas de corriente de hasta aproximadamente 400 W, muy útiles para alimentar herramientas eléctricas o pequeños aparatos en lugares sin acceso a red.

Diseño interior, tecnología y calidad percibida

Al acceder al habitáculo, la sensación general es de estar ante un vehículo que combina robustez y tecnología a partes iguales. La Ranger ha dado un salto notable en diseño y calidad de construcción frente a generaciones anteriores, con materiales mejor ajustados y un aspecto más cercano al de un turismo moderno que al de un vehículo puramente industrial.

En las versiones con doble cabina, el espacio es generoso para cinco ocupantes, tanto delante como detrás. La postura de conducción es alta, con asientos de buen tamaño y múltiples regulaciones, lo que permite encontrar una posición cómoda incluso para viajes largos. En la parte trasera, el espacio para piernas y cabeza es más que correcto para adultos, haciendo posible un uso familiar sin demasiados compromisos.

El cuadro de instrumentos es digital de 8 pulgadas en muchas versiones, con gráficos claros y buena capacidad de personalización de la información mostrada. En el centro del salpicadero destaca una pantalla táctil vertical de 10 o 12 pulgadas, según acabados, que integra el sistema SYNC 4 de Ford, una de las interfaces más completas y rápidas de la marca.

Desde esta gran pantalla se gestionan la mayoría de funciones del vehículo, incluidas navegación, audio, conectividad y muchas configuraciones del sistema de tracción y ayudas a la conducción. Afortunadamente, el climatizador mantiene mandos físicos, algo muy de agradecer en un coche que puede enfrentarse a condiciones exigentes y donde es importante poder ajustar la temperatura rápidamente sin bucear en menús.

La compatibilidad con Apple CarPlay y Android Auto es de serie en la mayoría de versiones, permitiendo replicar el contenido del smartphone en la pantalla central de forma sencilla. Esto facilita el uso de aplicaciones de navegación, música o mensajería sin necesidad de recurrir a interfaces adicionales, todo ello manteniendo un buen grado de integración con los mandos del vehículo.

Ayudas a la conducción y sistemas de seguridad

La Ranger incorpora un repertorio de asistencias a la conducción bastante completo, en línea con lo que se espera de un vehículo moderno que va a pasar mucho tiempo en carretera. Entre los elementos más destacados se encuentra el programador de velocidad activo (control de crucero adaptativo), capaz de ajustar la velocidad automáticamente en función del tráfico que circula por delante.

Otra de las ayudas importantes es el sistema de detección de vehículos en el ángulo muerto, especialmente útil en un coche de estas dimensiones donde la visibilidad lateral trasera puede estar más limitada. A ello se suman asistentes de mantenimiento de carril, avisador de cambio involuntario de carril y un sistema de detección de tráfico trasero que avisa de la presencia de otros vehículos al maniobrar marcha atrás.

Una novedad interesante es la posibilidad de equipar un sistema de cámaras de visión periférica que facilita tanto las maniobras de aparcamiento como el avance por zonas complicadas fuera del asfalto. Contar con una vista 360 grados en un vehículo tan largo es una ayuda enorme, ya sea para meterse en un garaje ajustado o para esquivar rocas y obstáculos en una ruta off-road.

Por encima de todo ello, la Ranger puede incorporar la tecnología Ford BlueCruise, un sistema avanzado de asistencia que permite circular con las manos fuera del volante en autopistas y autovías previamente homologadas. Utiliza control de crucero adaptativo, asistente de mantenimiento de carril, sensores y mapas de alta definición para gestionar velocidad y trayectoria, mientras una cámara interior se asegura de que el conductor mantenga la atención y pueda retomar el control cuando el sistema lo requiera.

Este tipo de tecnología se acerca al concepto de conducción semiautónoma, siempre dentro de los límites legales y con la responsabilidad última recayendo en el conductor. En la práctica, reduce la fatiga en viajes largos por vías rápidas y coloca a la Ranger a la altura de muchos turismos y SUV de gama alta en materia de asistencia a la conducción.

Ford Ranger Raptor: la versión más radical

La Ford Ranger Raptor representa la cara más salvaje y prestacional de la gama. Se trata de un desarrollo específico de Ford Performance que va mucho más allá de un simple paquete estético: se han revisado chasis, suspensión, motor, frenos y electrónica para crear una pick-up de altas prestaciones pensada para circular rápido en pista y campo, manteniendo un comportamiento muy competente en carretera.

La estética de la Raptor es todavía más agresiva que la de las Ranger convencionales: pasos de rueda ensanchados, neumáticos 4×4 de gran tamaño con tacos, paragolpes específicos, protecciones inferiores y detalles de diseño que la diferencian claramente de sus hermanas. Pese a mantener una longitud similar (en torno a 5,36 metros), la presencia visual es aún más contundente.

En el apartado técnico, la Raptor monta amortiguadores FOX Live Valve con control electrónico, brazos de suspensión en aluminio (en el resto de Ranger suelen ser de acero), mayor recorrido de suspensión y una placa inferior de protección más generosa para salvaguardar motor, diferencial delantero y otros órganos delicados. Todo está pensado para absorber saltos, baches y terrenos rotos a alta velocidad con un control muy superior al de una pick-up convencional.

El motor de gasolina V6 de 292 CV, asociado al cambio automático de 10 marchas y a un sistema de tracción total con reductora y bloqueos, ofrece una respuesta contundente y un sonido elaborado, contribuyendo a la sensación de estar ante un auténtico coche de culto para los amantes del off-road deportivo. En el futuro está prevista también una mecánica diésel de 205 CV para algunos mercados, ampliando el abanico de opciones.

Compararla con otros pick-up es complicado, porque prácticamente ninguno ha sido concebido con un enfoque tan marcado hacia la conducción rápida en campo. En este sentido, la Ranger Raptor juega casi en liga propia y se ha convertido en toda una referencia aspiracional para los aficionados a este tipo de vehículos.

Ranger PHEV Stormtrak: la primera pick-up híbrida enchufable en Europa

La llegada de la Ford Ranger PHEV Stormtrak marca un antes y un después en el segmento de las pick-up europeas, siendo la primera en combinar este tipo de carrocería con un sistema híbrido enchufable. Su objetivo es claro: mantener las capacidades de carga, remolque y off-road de la Ranger, añadiendo al mismo tiempo una etiqueta Cero y un uso mucho más eficiente en recorridos diarios.

Estéticamente, la Stormtrak se distingue por varios detalles específicos. Equipar llantas de aleación de 18 pulgadas con diseño propio, buscando un equilibrio entre apariencia y eficacia off-road. Incluye también vinilos laterales diferenciadores y pequeños toques decorativos que permiten identificarla dentro de la gama sin caer en estridencias, reforzando ese aire más exclusivo.

La paleta de colores es algo más limitada que en otras versiones, con tonos como el Gris Chill de serie y el Negro Agate como alternativa. Este enfoque más sobrio encaja bien con la idea de una pick-up tecnológica y distinta, pero sin perder la imagen robusta de la Ranger convencional.

Desde el punto de vista mecánico, la Stormtrak combina un motor 2.3 TIVCT con un sistema eléctrico que, en conjunto, entrega unos 280 CV y se asocia a un cambio automático de 10 relaciones y tracción total e-AWD. Ford ha trabajado para que las capacidades de carga, remolque y conducción off-road no se vean comprometidas por la presencia de la batería, manteniendo el enfoque práctico que caracteriza a la Ranger.

Esta versión se posiciona frente a rivales diésel de alto nivel como el Volkswagen Amarok 3.0 TDI V6 Aventura o la Toyota Hilux Doble Cabina VXL 48v, que apuestan por motores de gasóleo potentes y eficientes pero sin electrificación enchufable. La Ranger PHEV aporta como gran baza la posibilidad de circular en modo eléctrico y la ventaja regulatoria de la etiqueta Cero, especialmente valiosa en ciudades con restricciones de tráfico.

Para quien combine trayectos diarios relativamente cortos con viajes ocasionales largos, la Stormtrak puede ser una opción muy equilibrada: eléctrica la mayor parte del tiempo, pero con autonomía total cuando toca salir a carretera o realizar desplazamientos de trabajo más exigentes.

Con todo lo anterior, la Ford Ranger se perfila como una de las pick-up más completas y versátiles del mercado europeo: ofrece una gama de motores muy amplia, desde diésel eficientes hasta gasolina y PHEV, unas capacidades off-road sobresalientes, una gran aptitud para carga y remolque, un interior bien resuelto y un nivel de tecnología y ayudas a la conducción que compite con muchos SUV modernos. Para quien busque un vehículo capaz de enfrentarse al día a día profesional, las escapadas más duras y los viajes largos con comodidad, es difícil encontrar un rival que reúna tantas virtudes en un solo paquete.

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