- El Jeep Compass crece hasta los 4,55 m, mejora mucho en espacio interior y maletero (550 litros) y mantiene un diseño robusto con claro ADN Jeep.
- La gama mecánica está totalmente electrificada: microhíbrido de 145 CV, híbrido enchufable de hasta 195-225 CV y eléctricos de 213 a 375 CV con hasta 650 km WLTP.
- Ofrece un interior más práctico y de mayor calidad, gran pantalla central de 16”, asistentes de nivel 2 y buenas capacidades off-road, aunque la tracción 4x4 solo está en el EV de 375 CV.
- Los precios parten de unos 43.200 € PVP en el e-Hybrid 145 CV Altitude y superan los 50.000 € en el eléctrico, posicionándose como un C-SUV entre lo generalista y lo premium.
El Jeep Compass de nueva generación llega dispuesto a convertirse en uno de los SUV compactos más interesantes para quien busca algo más que un coche “para ir del punto A al B”. Mantiene el tamaño ideal del segmento C (4,55 metros), pero ahora es bastante más grande, amplio, tecnológico y electrificado que antes, y sobre todo, con un enfoque más europeo sin renunciar al carácter de Jeep.
En esta guía vas a encontrar precio del Jeep Compass, prueba y opiniones detalladas de sus distintas versiones (microhíbrida, híbrida enchufable y eléctrica), así como datos de equipamiento, comportamiento, consumo, capacidades off-road y puntos fuertes y débiles frente a sus rivales tipo Hyundai Tucson, Kia Sportage, Peugeot 3008 o Nissan Qashqai y nuevos SUV eléctricos como Kia EV5.
Jeep Compass: ADN americano con traje muy europeo

Jeep es una marca con una imagen muy ligada al campo, la aventura y el todoterreno, en parte por su historia militar con el Willys de 1941 y en parte por décadas de marketing muy bien llevado. El Compass es, dentro de la gama actual, uno de los modelos clave en Europa: un SUV compacto que actúa como alternativa más campera frente a los crossover habituales del segmento.
Esta tercera generación se construye sobre la plataforma STLA Medium de Stellantis, compartida con modelos como Peugeot 3008, Opel Grandland o Citroën C5 Aircross. Sin embargo, el Compass se desmarca claramente de sus “primos” al apostar por un estilo más robusto y campero, y por unas cotas off-road que lo acercan bastante más al espíritu tradicional de Jeep.
El nuevo modelo mide 4,55 metros de largo, 1,90 metros de ancho y alrededor de 1,67 metros de alto, con una batalla de unos 2,79 metros. Ha crecido respecto a su antecesor (unos 14,4 cm de largo extra) para situarse de lleno frente a pesos pesados como Hyundai Tucson, Kia Sportage, Volkswagen Tiguan o Renault Austral, y se percibe a simple vista como un coche con más presencia.
La estética exterior mantiene la parrilla de siete ranuras, las formas cuadradas y las protecciones plásticas en bajos y pasos de rueda, pero incorpora detalles muy actuales: parrilla parcialmente iluminada, pilotos traseros LED unidos por una tira luminosa, logotipo Jeep retroiluminado en la zaga y posibilidad de carrocería bitono. Es menos arriesgado que un Peugeot 3008, pero no necesita extravagancias para tener personalidad propia.
En la parte frontal destacan los faros LED o Matrix LED según versión, con carcasas muy bien protegidas frente a golpes y suciedad. El paragolpes integra lamas activas que se abren o cierran en función de la refrigeración, mejorando la aerodinámica. La altura libre al suelo es de 200 mm (210 mm en versiones más camperas como Overland), una cifra superior a la mayoría de SUV compactos convencionales.
Interior del Jeep Compass: más espacio, más calidad y ergonomía sencilla

El salto en el habitáculo es de los que se notan nada más abrir la puerta. El nuevo Compass ofrece un interior más espacioso y habitable, con especial mejora en la segunda fila. Los ocupantes traseros disponen de más espacio para las piernas, altura y anchura de hombros, y se benefician de un suelo casi plano, de modo que el pasajero central no viaja castigado como en muchos rivales.
El maletero también crece de forma notable: ahora cubica 550 litros de capacidad en prácticamente todas las versiones, incluidas las híbridas enchufables y eléctricas. Está claramente por encima de la media del segmento y supera incluso a algunos SUV de tamaño superior de generaciones anteriores. El plano de carga es regulable en doble altura, hay un gran doble fondo para guardar cables de carga y los respaldos traseros se abaten en proporción 40:20:40, más práctico que el típico 60:40.
Uno de los puntos más logrados es el diseño del salpicadero: Jeep ha apostado por una distribución muy lógica y fácil de entender. Aunque el coche está completamente digitalizado, se mantiene un buen número de mandos físicos para funciones clave: volumen, accesos rápidos del sistema multimedia, climatización o modos de conducción. Esto se agradece frente a otros SUV que lo fían todo a la pantalla.
Delante del conductor hay un cuadro digital de 10,25 pulgadas con gráficos claros, heredado del ecosistema Stellantis pero con diseño propio. En el centro, una gran pantalla táctil de 16 pulgadas en disposición horizontal domina la consola, integrada sin resultar excesiva. No acapara todo el protagonismo visual y deja espacio a salidas de aire y mandos tradicionales. El sistema multimedia requiere cierto periodo de adaptación: es potente y muy completo, pero no es el más intuitivo del mercado.
En términos de calidad, el Compass se sitúa a medio camino entre generalistas y marcas premium. Combina plásticos duros robustos con zonas tapizadas en símil cuero, costuras visibles y molduras que elevan la sensación de coche “bien hecho”. No llega al refinamiento de un Peugeot 3008 en algunos puntos, pero encaja con el carácter Jeep y transmite que el interior aguantará bien el paso de los años.
No faltan los típicos detalles “frikis” de la marca: pequeños easter eggs del Willys y el logo Jeep en volante, salpicadero o incluso en algunos plásticos, además de la inscripción “Since 1941” que recuerda el origen de la firma. A todo esto se suma una postura de conducción elevada, con buena visibilidad sobre el capó y asientos que sujetan bien sin ser deportivos, especialmente en las versiones más equipadas.
Tecnología, asistentes y confort de marcha

Uno de los mayores avances del Jeep Compass está en el apartado tecnológico. De serie, el modelo puede contar con conducción semiautónoma de nivel 2, gracias al control de crucero adaptativo inteligente, el asistente de mantenimiento de carril, la lectura de señales y un sistema de cambio de carril semiautomático: basta con accionar el intermitente para que el coche asista en el desplazamiento lateral.
El control de crucero adaptativo, en las versiones más completas, es predictivo y capaz de ajustar la velocidad en función del trazado o del tráfico. A ello se suman asistente de precolisión, frenada automática de emergencia, detección de fatiga, sensores de aparcamiento delanteros y traseros, cámara de visión trasera y, opcionalmente, cámara 360º en algunas configuraciones.
En cuanto a conectividad, el Compass incorpora Apple CarPlay y Android Auto inalámbricos, navegador con información de puntos de carga para las versiones enchufables y eléctricas, y servicios conectados con actualizaciones remotas (OTA). El asistente de voz “Hey Jeep” entiende órdenes naturales y permite controlar funciones de navegación, climatización o audio sin soltar las manos del volante.
El confort general ha dado un salto muy claro respecto al anterior Compass. Jeep ha mejorado la insonorización del habitáculo, se han utilizado más materiales aislantes y las juntas están mejor rematadas. La suspensión se ha reajustado para lograr un equilibrio entre comodidad y control de la carrocería: filtra bien baches y juntas, la carrocería se mueve menos y la dirección resulta más precisa y comunicativa que antes.
En las versiones eléctricas, existe la posibilidad de montar bomba de calor (opcional en algunos acabados) para reducir el impacto de la calefacción en la autonomía. Es un extra que, por lógica, debería venir de serie en un vehículo pensado para climas diversos, pero por ahora Jeep lo ofrece como opción de pago.
Gama mecánica del Jeep Compass: MHEV, PHEV y eléctrico
La oferta mecánica del Jeep Compass de tercera generación es bastante amplia, pero siempre electrificada en mayor o menor grado. Desaparecen los diésel tradicionales y no hay motores gasolina “puros” sin algún tipo de apoyo eléctrico. Toda la gama luce etiqueta ECO o CERO en el parabrisas.
La estructura básica de motores es la siguiente, según la información disponible:
- Microhíbrido (MHEV) 1.2 turbo gasolina de 145 CV y 230 Nm, con sistema de 48 V y cambio automático de doble embrague de 6 velocidades y tracción delantera.
- Híbrido enchufable (PHEV) con motor 1.6 turbo gasolina y potencia combinada de 195 CV y 350 Nm, batería de 17,8 kWh netos y más de 80-90 km de autonomía eléctrica homologada.
- Versiones eléctricas (EV) con tres potencias: 213, 231 y 375 CV, batería de entre 72 y 97 kWh útiles según versión, autonomía homologada entre 500 y 650 km WLTP.
La versión de 145 CV es el acceso a la gama y probablemente será la más vendida en mercados como el español. Utiliza el conocido tricilíndrico 1.2 turbo de Stellantis, asociado a un motor eléctrico de 29 CV que puede mover el coche por sí solo a baja velocidad en maniobras o llaneos suaves. Funciona más como un pequeño híbrido que como un simple “mild hybrid” decorativo, ayudando a reducir consumos y emisiones.
En ciudad, el Compass e-Hybrid se mueve con bastante protagonismo de la parte eléctrica, arrancando muchas veces en modo eléctrico puro. Cuando entra en juego el tres cilindros, lo hace con un nivel de ruido contenido y pocas vibraciones para este tipo de motor, aunque a plena carga el sonido no es especialmente refinado. A cambio, las prestaciones son más que suficientes para un uso familiar y el consumo medio se mantiene alrededor de los 6 l/100 km reales, siempre a la espera de recorridos más largos para afinar esa cifra.
El híbrido enchufable de 195 CV (en otras fuentes se menciona también un PHEV de 225 CV, dependiendo de especificaciones por mercado) combina un motor gasolina 1.6 turbo con un sistema eléctrico más potente y una batería de 17,8 kWh netos. Permite recorrer del orden de 80-90 km en modo 100% eléctrico, suficiente para que muchos trayectos diarios no consuman ni una gota de gasolina. Además, el depósito de combustible es más grande que en el antiguo Compass PHEV, lo que eleva la autonomía combinada a cifras cercanas a los 1.000 km.
En la parte puramente eléctrica, el Compass se estrena con una versión de 213 CV y 343-345 Nm de par, siempre con tracción delantera. Monta una batería de unos 72-74 kWh netos (según fuente) y homologa hasta 500 km de autonomía WLTP. Más adelante llegarán las variantes de 231 y 375 CV, estas últimas con batería de 97 kWh y hasta 650 km de autonomía oficial, además de la esperada versión 4×4 con motor adicional en el eje trasero.
Jeep Compass eléctrico: comportamiento, consumos y recarga
La primera versión eléctrica disponible del Compass monta un motor de 213 CV en el eje delantero. No hay maletero frontal (“frunk”), pero tampoco se echa de menos con el espacio de carga trasero disponible. Con un peso que ronda las 2,2 toneladas, las prestaciones son correctas más que fulgurantes: acelera de 0 a 100 km/h en unos 8,5 segundos y su velocidad máxima está limitada a 180 km/h.
A nivel de sensaciones, la respuesta al acelerador es rápida e instantánea como en cualquier eléctrico, pero sin la brutalidad de otros EV más potentes. La entrega de par es progresiva, lo que encaja bien con la filosofía familiar del modelo. Para adelantamientos y incorporaciones va sobrado, siempre que se gestione bien la inercia de su peso.
En cuanto a consumos, aquí es donde el Compass eléctrico deja un sabor algo agridulce. Jeep homologa en torno a 18,2 kWh/100 km, pero en pruebas reales se han visto cifras en torno a los 23,3 kWh/100 km de media. En autopista, lo normal es rondar los 26 kWh/100 km y, en condiciones de viento fuerte o puertos de montaña, el ordenador puede superar fácilmente los 30 kWh/100 km.
Traducido a autonomía, en viajes largos de autopista, especialmente en días fríos o ventosos, es complicado superar los 300 km reales con una carga. En uso mixto con algo más de ciudad y carreteras secundarias, las cifras mejoran y se acercan algo más a lo homologado, pero no estamos ante el eléctrico más eficiente del segmento.
La batería admite carga en corriente alterna a 11 kW (22 kW opcional), lo que permite cargar al 100% en algo más de 8 horas a 11 kW, o aproximadamente la mitad a 22 kW. En corriente continua, la potencia máxima es de 160 kW, con lo que se puede pasar del 20 al 80% en unos 30 minutos en un punto rápido adecuado. Son cifras competitivas y alineadas con otros C-SUV eléctricos.
La conducción se puede personalizar con varios modos: Auto, Sport, Sand/Mud y Snow. Además, el Compass eléctrico ofrece levas tras el volante para regular la frenada regenerativa y un modo “One Pedal” activable mediante un botón, con el que se puede prácticamente detener el coche usando solo el acelerador (aunque siempre hay que pisar freno para la detención total en algunas situaciones).
Comportamiento en carretera y fuera del asfalto
En marcha, el nuevo Compass se siente claramente más asentado y “serio” que su predecesor. La pisada es más sólida, la dirección más precisa y el conjunto transmite mayor confianza en curvas, tanto en las versiones MHEV como en las eléctricas. No pretende ser un SUV deportivo, pero tiene un aplomo agradable y se mueve con seguridad incluso a ritmos altos en autopista.
Curiosamente, la suspensión no está pensada para un uso intensivo campo a través. Al contrario, Jeep ha apostado por una puesta a punto más firme de lo esperado en algunos acabados, buscando contener balanceos y mejorar el comportamiento en asfalto. Filtra bien, pero no es el modelo más blando ni el más cómodo de la categoría; algunos rivales generalistas siguen siendo algo más suaves en baches continuos.
En ciudad y carretera la sensación es la de un coche muy equilibrado: fácil de conducir, con respuestas previsibles, buena estabilidad y una insonorización correcta. En días especialmente ventosos se perciben algo de ruidos aerodinámicos y rodadura, sobre todo con llantas grandes de 20 pulgadas y neumáticos de perfil bajo que, por cierto, no son los más apropiados si el objetivo es salir del asfalto con frecuencia.
Donde el Compass saca pecho respecto a muchos rivales es en sus aptitudes off-road. Incluso las versiones de tracción delantera, gracias a sus 20 cm de altura libre y a los modos del sistema Selec-Terrain, se defienden mejor de lo que cabría esperar en pistas, caminos con baches o nieve ligera. Los ángulos de ataque y salida son de 20º y 26º respectivamente (algo mejores que la media del segmento) y la profundidad de vadeo alcanza los 470 mm.
La versión 4×4, disponible únicamente en la variante eléctrica más potente de 375 CV con la denominación 4xe, añade un segundo motor eléctrico en el eje trasero y una relación reductora de 14:1, lo que lleva el par máximo en las ruedas hasta cifras cercanas a los 3.100 Nm. Además, esta versión incrementa la altura libre al suelo, mejora los ángulos off-road (ataque y salida se van a 27º y 31º) y suma protecciones adicionales para la carrocería, tapicería más resistente e incluso alfombrillas de goma para facilitar la limpieza.
Equipamiento, acabados y habitabilidad
La gama del Jeep Compass se estructura, al menos en su fase inicial, en dos acabados principales: Altitude y First Edition. Más adelante se sumarán los Summit y Overland, estos últimos con un enfoque todavía más aventurero y 4×4.
El acabado Altitude ya viene muy bien dotado para ser la versión de acceso. Entre su equipamiento se incluyen llantas de 18 pulgadas (19” en algunas motorizaciones), faros LED, acceso y arranque sin llave, clima bizona, retrovisor interior fotocromático, sensores de aparcamiento delanteros y traseros, control de crucero adaptativo, cuadro digital de 10,25”, pantalla central de 16”, conectividad inalámbrica, luces largas automáticas y un completo paquete de ayudas a la conducción.
El First Edition se sitúa un peldaño por encima, apostando por una presentación más premium. Añade elementos como llantas de 20”, faros Matrix LED, portón trasero eléctrico manos libres, asientos delanteros calefactados (y, según opciones, con función masaje), iluminación ambiental personalizable, volante calefactado, equipo de audio de alta fidelidad (como el sistema Focal en algunas configuraciones), techo panorámico y más detalles de confort y diseño.
En el Compass eléctrico, por ejemplo, el equipamiento First Edition incluye de serie casi todo lo que se puede pedir: climatizador bizona, instrumentación digital, gran pantalla central, volante calefactado, asistentes de nivel 2, faros Matrix LED y otros muchos elementos que ayudan a justificar su posicionamiento entre lo generalista y lo premium.
La habitabilidad, como ya se ha comentado, es uno de sus puntos fuertes. El aumento de longitud se ha aprovechado muy bien: los ocupantes delanteros tienen 3,5 cm más para las piernas, en la segunda fila hay 2 cm adicionales de espacio longitudinal, más anchura de hombros y mejor altura para las cabezas. Tres adultos de talla media pueden viajar con dignidad en la segunda fila, algo que no se puede decir de todos los SUV compactos.
Precio del Jeep Compass, ofertas y coste frente a rivales
El nuevo Jeep Compass no es un SUV especialmente barato, pero se posiciona en la franja lógica de su segmento teniendo en cuenta su nivel de equipamiento, tecnología y el hecho de que toda la gama está electrificada. A partir de los datos disponibles, las tarifas PVP (sin descuentos) son las siguientes:
- Jeep Compass Altitude e-Hybrid 145 CV: desde 43.200 € PVP.
- Con promociones y descuentos aplicados, esta misma versión se queda en torno a 37.200 € según campañas vigentes.
- Jeep Compass First Edition e-Hybrid 145 CV: en algunos listados se menciona un precio promocionado cercano a 37.900 €, dependiendo de la configuración y ofertas.
- Jeep Compass Altitude PHEV 225 CV (o 195 CV según mercado): entorno a los 46.600 € de partida.
- Jeep Compass Altitude Full-Electric 213 CV: desde 50.600 € PVP.
- Jeep Compass Full-Electric 213 CV First Edition: alrededor de 46.600 € con fórmulas de financiación y descuentos (cifra aproximada facilitada en pruebas de prensa).
A nivel de eléctricos, Jeep es consciente de que uno de sus grandes rivales será el Tesla Model Y. La versión de acceso del Model Y, con 299 CV, propulsión trasera y 534 km WLTP, se sitúa actualmente en torno a los 39.990 €, una cifra sensiblemente menor que la del Compass EV First Edition. A cambio, el Jeep ofrece un enfoque más campero, más altura libre al suelo, mejores ángulos off-road y un posicionamiento de marca muy diferenciado.
En el lado de combustión (o parcialmente electrificados), el Compass compite con Hyundai Tucson, Kia Sportage, Peugeot 3008, Nissan Qashqai, SEAT Ateca, Renault Austral y otros C-SUV. Frente a ellos, Jeep juega la carta de una imagen de marca muy potente, un diseño distintivo, mejores capacidades fuera del asfalto y una gama mecánica completamente electrificada con etiquetas ECO y CERO.
Además de la compra tradicional, el Compass también se ofrece en modalidades de renting. Por ejemplo, se publicitan cuotas desde unos 478 €/mes para versiones de gasolina/híbrido ligero (referencias previas del Compass con 1.3 T4 de 130 CV, aplicables como orientación comercial), con contrato a 60 meses y 15.000 km/año. Como siempre, este tipo de ofertas dependen de campañas puntuales y conviene revisar las condiciones en el concesionario oficial.
Con este conjunto de argumentos, el Jeep Compass se presenta como un SUV compacto muy completo para quien quiere un coche de uso diario, pero con un plus de imagen y capacidades camperas. No es el más barato ni el más eficiente de su clase, y limita la tracción total a la variante eléctrica más potente; sin embargo, combina un interior amplio, buena dotación, enfoque tecnológico moderno y un toque auténticamente Jeep que muchos rivales no pueden replicar.