- Vigo activará cuatro Zonas de Bajas Emisiones: Centro, Praza de Portugal, Bouzas y O Calvario, en ámbitos ya con restricciones de tráfico.
- La ordenanza contempla unas 20 excepciones para residentes, actividades económicas, servicios esenciales, transporte público y colectivos vulnerables.
- La implantación será progresiva en tres fases, empezando por los vehículos sin distintivo ambiental y terminando por los de etiqueta C.
- El proyecto supone una inversión superior a 5,4 millones de euros, cofinanciada con fondos europeos Next Generation EU, e incluye un periodo inicial sin multas.

Vigo encara la puesta en marcha de sus Zonas de Bajas Emisiones (ZBE), un cambio importante en la forma de moverse por la ciudad pero que, según insiste el Ayuntamiento, no pretende dejar a nadie fuera. El nuevo marco normativo ya ha arrancado su tramitación y fija cómo, cuándo y quién podrá acceder a estas áreas con limitaciones al tráfico.
La futura ordenanza regula el acceso, circulación y estacionamiento en cuatro ámbitos urbanos concretos, con un despliegue por fases y una batería amplia de excepciones para residentes, negocios y servicios esenciales. El mensaje que repite el alcalde Abel Caballero es claro: “se evita el tránsito, pero el acceso está garantizado” y “en Vigo no obligamos a que nadie cambie de coche”.
Cuántas Zonas de Bajas Emisiones habrá en Vigo y dónde estarán
El proyecto del Concello define cuatro Zonas de Bajas Emisiones de Vigo: Centro, Praza de Portugal, Bouzas y O Calvario. Se trata de espacios que ya cuentan en gran parte con tramos peatonales o semipeatonales y donde existían restricciones de tráfico previas, sobre las que ahora se construye un marco más sistemático.
En conjunto, estas áreas suman 67,18 hectáreas, equivalentes a alrededor de cien campos de fútbol, lo que representa apenas un 0,6% de la superficie total del término municipal. Es decir, la mayor parte de Vigo quedará fuera de la delimitación estricta de las ZBE.
La ZBE Centro estará rodeada por calles como Cánovas del Castillo, Carral, Victoria, Colón, Urzáiz, Magallanes, Gil, Ronda de Don Bosco, Cachamuiña, Paseo de Granada, Falperra, Pi i Margall, Llorente, Santa Marta, Conde de Torrecedeira, Gaiteiro Ricardo Portela y la Avenida de Beiramar. Dentro de ese perímetro se aplicarán las restricciones, mientras que en las vías que lo dibujan se podrá seguir circulando sin las limitaciones propias de la ZBE.
La ZBE Praza de Portugal quedará encajada entre Urzáiz, Lepanto, Alfonso XIII, Uruguai, República Argentina y Cervantes, mientras que la de O Calvario se delimitará por Jenaro de la Fuente, Avenida Martínez Garrido, Palencia, Doutor Carracido, José Antela Conde, Andalucía, San Roque y Gregorio Espino. En Bouzas, el perímetro lo marcarán Paz Andrade, Eduardo Cabello, Avenida Beiramar, Simancas, Camilo Veiga, Avenida Atlántida y Casiano Martínez.
Una característica subrayada por el Ayuntamiento es que las grandes vías de tráfico intenso quedan al margen del corazón de las ZBE. Ejes como la avenida de Madrid, Gran Vía, Castrelos, Praza de América, Castelao, Praza de España, Arquitecto Antonio Palacios, Martínez Garrido, Gregorio Espino, Aragón, Venezuela, Lepanto, Alfonso XIII, García Barbón, Sanjurjo Badía, Travesía de Vigo, Pizarro, la avenida de Europa o Jenaro de la Fuente, entre otros, se mantienen fuera de las zonas más restrictivas.

Cómo se tramita la ordenanza y cuándo empezará a aplicarse
La Junta de Gobierno Local ha dado el primer visto bueno al proyecto de ordenanza de las Zonas de Bajas Emisiones de Vigo. Esa aprobación inicial por parte del gobierno municipal abre un periodo de trabajo político y participación ciudadana antes de que la normativa sea definitiva.
Tras este paso, se inicia un plazo de enmiendas en el que los grupos de la corporación pueden proponer cambios al texto. Después, la propuesta se elevará al pleno del Concello para su aprobación inicial, que es el siguiente escalón en el recorrido administrativo.
Una vez superado el pleno, la ordenanza deberá publicarse en el Boletín Oficial de la Provincia de Pontevedra (BOP). A partir de esa publicación, se abrirá un periodo de 30 días de exposición pública en el que cualquier persona o entidad podrá presentar alegaciones. Si se registran alegaciones, el Ayuntamiento tendrá que analizarlas y resolverlas antes de someter el texto a la aprobación definitiva en el pleno.
Solo cuando se complete ese itinerario, la norma entrará efectivamente en vigor. Aunque el alcalde ha evitado dar una fecha cerrada, el objetivo municipal es que las ZBE comiencen a funcionar en el corto plazo, en el marco de las obligaciones que marca la Ley de Cambio Climático y Transición Energética para ciudades de más de 50.000 habitantes.
Varios mensajes del gobierno local insisten en que la ordenanza llegará acompañada de un periodo de adaptación: al inicio no se impondrán multas, sino avisos informativos. La idea es que los conductores dispongan de un margen para conocer las nuevas reglas y ajustar hábitos sin sanciones inmediatas.
Quién podrá acceder, circular y aparcar en las ZBE de Vigo
El núcleo de la ordenanza se centra en definir qué vehículos podrán entrar y cuáles no. El documento detalla en torno a veinte supuestos de excepción que permiten el acceso, la circulación y el estacionamiento en las zonas de bajas emisiones sin riesgo de sanción.
En primer lugar, quedan autorizados los vehículos de residentes en las ZBE: tanto los domiciliados en estas áreas en el Registro de Vehículos de la DGT y dados de alta en el padrón del impuesto municipal de tracción mecánica, como los de personas empadronadas en esos ámbitos. También se incluyen los coches vinculados a actividades económicas con sede dentro de las zonas, es decir, los que empleen empresas y autónomos que trabajen en locales situados en el interior del perímetro.
Las personas con movilidad reducida mantendrán el acceso con los vehículos destinados a su transporte, siempre que cuenten con el distintivo de estacionamiento correspondiente. A ellos se suman los vehículos de servicios públicos esenciales: Policía Local, Bomberos, Protección Civil, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, servicios sanitarios y otros servicios municipales o concesionarios que resulten imprescindibles para el funcionamiento de la ciudad.
La ordenanza autoriza igualmente a los vehículos de las administraciones públicas y contratistas que realizan labores de limpieza urbana, recogida de residuos, mantenimiento de calzadas y zonas verdes o transporte colectivo. Los vehículos industriales de empresas de urgencias para suministro de agua, gas, electricidad o telecomunicaciones podrán acceder siempre que estén debidamente rotulados e identificados.
En el apartado de transporte de personas, podrán entrar y circular los autobuses que den servicio a centros o establecimientos dentro de las ZBE, así como taxis y vehículos de turismo de arrendamiento con conductor (VTC). También se incluye a los vehículos de empresas y profesionales dedicados a reparto, mensajería y servicios, encargados de entregar o recoger suministros en negocios situados en las áreas restringidas.
La norma contempla además el acceso de los vehículos que dispongan de plaza de aparcamiento particular en el interior de las zonas de bajas emisiones, así como de aquellos que acudan a talleres de reparación de vehículos ubicados dentro del perímetro. Los vehículos necesarios para ocupaciones y actos autorizados en la vía pública —por ejemplo, montajes de eventos o trabajos puntuales con permiso municipal— también estarán habilitados.
Se añaden excepciones específicas para desplazamientos a servicios públicos de salud, así como para dejar y recoger alumnado de educación infantil, primaria y secundaria cuando las circunstancias así lo exijan. En el caso del personal que trabaja en negocios situados en estas zonas con horarios nocturnos, se prevé el acceso a los vehículos de trabajadores cuyo turno se desarrolle entre las 00.00 y las 7.30 horas.
Para el resto de conductores, el acceso no está completamente cerrado: se permitirá entrar siempre que el destino final sea un aparcamiento de uso público o privado, una zona de estacionamiento limitado y controlado mediante parquímetros o una reserva específica de estacionamiento dentro de la ZBE, como las reservadas a hoteles para control y salida de clientes.
Motos, patinetes, vehículos históricos y otros casos particulares
La ordenanza diferencia el tratamiento de varios tipos de vehículos ligeros. Motocicletas, ciclomotores y vehículos de tres ruedas podrán circular por las ZBE de Vigo en horario diurno, aproximadamente entre las 7.00 y las 22.00 horas. Fuera de esa franja, su circulación quedará limitada salvo que entren en alguna de las excepciones de la norma.
Los vehículos de movilidad personal, como patinetes eléctricos y otros VMP, tendrán también acceso autorizado, alineándose con la apuesta municipal por formas de desplazamiento menos contaminantes y con menor ocupación del espacio viario.
Otra categoría contemplada son los vehículos con condición legal de históricos, que podrán transitar por las zonas de bajas emisiones, respetando en todo caso la normativa general de tráfico y las posibles indicaciones complementarias que pueda establecer el Concello en función de eventos o circunstancias concretas.
En todos estos supuestos, el Ayuntamiento subraya que el objetivo es mantener una “cierta continuidad” en la circulación respecto a la situación actual, evitando la sensación de cierre total de los barrios incluidos en la ZBE. De ahí que se haya optado por un sistema que prioriza la reducción del tráfico de paso frente a la prohibición generalizada de entrada.
Implantación por fases: de los vehículos sin distintivo a los de etiqueta C
El despliegue de las Zonas de Bajas Emisiones de Vigo no será de golpe, sino progresivo y escalonado. La ordenanza prevé tres fases de implantación, con una duración de dos años para las dos primeras y carácter indefinido para la tercera.
La primera fase arrancará el mismo día en que la ordenanza entre en vigor. En este periodo, las restricciones se aplicarán únicamente a los vehículos sin distintivo ambiental de la DGT, es decir, los turismos de gasolina matriculados antes de 2001 y los diésel anteriores a 2006, junto con otros vehículos que carezcan de etiqueta.
En la segunda fase, las limitaciones se extenderán tanto a los vehículos sin distintivo como a aquellos con etiqueta B (gasolina matriculados antes de 2006 y diésel anteriores a 2014). De este modo, la gama de vehículos con más emisiones quedará progresivamente más restringida en las ZBE.
La tercera fase incorporará también a los vehículos con distintivo C (gasolina desde 2006 y diésel desde 2015), quedando como vehículos con acceso ordinario los que dispongan de etiqueta Eco y Cero, salvo las numerosas excepciones ya descritas. Esta etapa no tendrá una fecha de finalización prevista, por lo que se concibe como el régimen estable de las ZBE en Vigo.
El gobierno local insiste en que, pese a este calendario de restricciones por distintivo ambiental, no se obligará a cambiar de vehículo a los vecinos. El enfoque se basa en reducir los desplazamientos de paso y ordenar el acceso, más que en vetar de manera absoluta la llegada de vehículos antiguos a los barrios afectados, siempre que entren en alguno de los supuestos autorizados.
Sanciones, periodo informativo y marco legal
Una vez que la ordenanza esté vigente, el Concello pondrá en marcha un periodo inicial sin sanciones económicas. Durante esa etapa, los propietarios de vehículos detectados circulando de forma indebida en las ZBE recibirán comunicaciones informativas, en lugar de multas, para que conozcan con detalle las nuevas reglas y puedan adaptarse.
Superada esta fase pedagógica, las infracciones pasarán a sancionarse conforme al Texto Refundido de la Ley de Tráfico (Real Decreto Legislativo 6/2015). El acceso indebido a una zona de bajas emisiones está tipificado como infracción grave, con una multa de referencia de 200 euros, de acuerdo con el régimen general aplicable en España para este tipo de conductas.
En la práctica, el control de acceso se realizará mediante sistemas de vigilancia y detección que permitan identificar qué vehículos entran en las zonas delimitadas y si cumplen o no los requisitos de acceso. Aunque los detalles técnicos no se han desgranado en profundidad en las comunicaciones municipales, la implantación de cámaras y sistemas automáticos de lectura de matrículas se sitúa en la línea de lo que ya aplican otras ciudades españolas y europeas.
El Ayuntamiento recalca que el propósito central es reducir emisiones y tráfico de paso en áreas sensibles, en cumplimiento de las obligaciones marcadas por la Unión Europea y la normativa estatal de cambio climático, pero procurando una implementación gradual que minimice impactos bruscos sobre la vida cotidiana y la actividad económica.
Coste del proyecto y financiación europea
El establecimiento de las Zonas de Bajas Emisiones de Vigo lleva asociado un presupuesto total de algo más de 5,45 millones de euros. Esta inversión incluye tanto la parte de infraestructura y tecnología necesaria para controlar los accesos como la adaptación del espacio público y la gestión administrativa de la nueva regulación.
De ese montante, alrededor de 4,05 millones proceden de los fondos europeos Next Generation EU, canalizados a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia impulsado por el Gobierno de España. El resto corre a cargo del propio Concello, dentro de la estrategia local para mejorar la calidad del aire y avanzar hacia un modelo urbano más sostenible.
La cofinanciación europea vincula el proyecto de Vigo a un marco de actuación común en toda la Unión Europea, que persigue recortar emisiones, fomentar la movilidad menos contaminante y adaptar las ciudades a los compromisos climáticos. En España, la obligación de contar con ZBE en municipios de más de 50.000 habitantes refuerza esta línea, situando a Vigo en el mismo proceso que otras grandes urbes del país.
En conjunto, el diseño de las Zonas de Bajas Emisiones de Vigo combina limitaciones progresivas, un amplio catálogo de excepciones y un periodo inicial sin multas, con el objetivo declarado de rebajar el tráfico de paso en cuatro áreas muy concretas sin aislar a sus vecinos ni bloquear la actividad económica que se desarrolla en ellas.
