XPeng inicia la producción en serie de su primer robotaxi en Guangzhou

Última actualización: 19 de mayo de 2026
Autor: pive6
  • XPeng arranca en Guangzhou la producción en serie de su primer robotaxi basado en la plataforma GX
  • El vehículo ofrece conducción autónoma de nivel 4 con cuatro chips Turing AI propios y sistema VLA 2.0
  • La compañía prescinde de LiDAR y mapas HD y confía en visión artificial para reducir costes y escalar su flota
  • XPeng planea operaciones piloto desde 2026 y servicios sin conductor para 2027, con ambiciones en Europa

Robotaxi autonomo en Guangzhou

XPeng ha dado un paso importante en la carrera global por la movilidad autónoma al poner en marcha la producción en serie de su primer robotaxi en Guangzhou. El modelo, desarrollado sobre su plataforma GX y con tecnología propia de la marca, está pensado para operar como vehículo autónomo de nivel 4 en entornos urbanos controlados.

Este movimiento refuerza la apuesta de la compañía china por la conducción sin conductor y los servicios de robotaxi, un ámbito en el que competirá tanto con fabricantes locales como con referentes internacionales. Para el mercado europeo y español, el avance resulta relevante porque anticipa la llegada futura de soluciones similares a ciudades europeas, en paralelo al desembarco de la marca con sus coches eléctricos.

Un robotaxi desarrollado íntegramente por XPeng

El nuevo robotaxi de XPeng se ha concebido como el primer modelo de este tipo listo para producción en China cuyo desarrollo está completamente controlado por un único fabricante. La empresa ha diseñado el vehículo sobre la base GX, su arquitectura para SUV eléctricos, y ha integrado tanto el hardware como el software de conducción autónoma sin depender de proveedores externos clave.

Según la compañía, el robotaxi se ensambla en la sede de Guangzhou y utiliza la plataforma GX como punto de partida, compartiendo elementos estructurales y electrónicos con uno de los SUV más avanzados de la gama. Esto incluye una arquitectura eléctrica de alto rendimiento, sistemas de seguridad redundantes y dirección steer-by-wire de Bosch, pensada para responder de forma precisa a las órdenes del sistema autónomo.

Aunque la base técnica procede del SUV GX, el interior del robotaxi se ha adaptado a un uso de transporte bajo demanda. El habitáculo prioriza el confort de los pasajeros con asientos más orientados a flotas, cristales de privacidad, pantallas traseras de entretenimiento y controles por voz para manejar la climatización o el sistema multimedia sin necesidad de conductor.

XPeng ha adelantado que planea una familia de robotaxis con configuraciones de 5, 6 y 7 plazas, lo que abriría la puerta a usos distintos: desde servicios tipo taxi urbano hasta vehículos compartidos para trayectos al aeropuerto o lanzaderas corporativas. Esta flexibilidad de diseño es especialmente interesante para ciudades europeas donde el espacio y la regulación varían bastante de un país a otro.

Conducción autónoma L4: objetivo sin conductor para 2027

El robotaxi está diseñado para alcanzar conducción autónoma de nivel 4 (L4), lo que significa que puede circular sin intervención humana dentro de áreas concretas y bajo condiciones definidas. No se trata aún de un vehículo capaz de moverse en cualquier lugar y circunstancia, pero sí de una solución pensada para operar de forma totalmente automática en zonas geofinalizadas.

XPeng ha marcado una hoja de ruta clara: la compañía quiere iniciar operaciones piloto de robotaxi durante la segunda mitad de 2026, y si el calendario se mantiene, alcanzar servicios completamente autónomos sin conductor de seguridad a bordo a comienzos de 2027. Este horizonte temporal sitúa a XPeng entre los actores más agresivos en plazos dentro del ecosistema de vehículos sin conductor.

La estrategia encaja con la tendencia general en el sector, donde varios fabricantes chinos de vehículos eléctricos están intensificando la inversión en tecnologías de conducción autónoma para diferenciarse en un mercado muy competitivo. En ese contexto, un servicio de robotaxi capaz de operar de manera fiable podría convertirse en un factor clave para ganar cuota en grandes urbes asiáticas y, con el tiempo, en ciudades europeas.

Para el usuario final, servicios de este tipo podrían traducirse en un acceso más económico al transporte puerta a puerta, con tiempos de espera reducidos y una integración más fluida con las aplicaciones de movilidad ya existentes. Eso sí, la implantación en Europa dependerá de que los marcos regulatorios permitan operar este tipo de vehículos sin conductor en vías públicas, algo que avanza a ritmos muy distintos entre países.

Cuatro chips Turing AI y 3.000 TOPS de potencia

Uno de los puntos más llamativos del proyecto es el cerebro electrónico del robotaxi. XPeng equipa el vehículo con cuatro chips Turing AI desarrollados por la propia empresa, capaces de alcanzar una potencia de cálculo combinada de unos 3.000 TOPS. Esta cifra sitúa al sistema en la parte alta del sector en cuanto a capacidad de proceso dedicada a percepción y toma de decisiones en tiempo real.

A diferencia de otros fabricantes que se apoyan en soluciones de Nvidia, Qualcomm u otros proveedores, XPeng ha optado por desarrollar internamente el núcleo de su plataforma de IA. Esta decisión le permite controlar el hardware y el modelo de inteligencia artificial que interpreta el entorno, con potencial para optimizar la integración entre los chips, los sensores y el software de conducción autónoma.

El robotaxi recurre al sistema VLA 2.0, una arquitectura de conducción autónoma basada en visión y en inteligencia artificial de extremo a extremo. Este enfoque es similar en filosofía a Tesla Vision: la red neuronal se entrena para entender directamente el entorno a partir de imágenes, reduciendo capas intermedias de interpretación. Según XPeng, la nueva generación del sistema recorta la latencia de respuesta por debajo de los 80 milisegundos y multiplica la velocidad de inferencia frente a la versión anterior.

Esta reducción de latencia es crucial cuando el vehículo debe reaccionar ante maniobras bruscas, peatones que irrumpen en la calzada o cambios repentinos en la señalización. En ciudades densas, como muchas capitales europeas, la capacidad del sistema para procesar el entorno con rapidez puede marcar la diferencia a la hora de obtener autorizaciones regulatorias y generar confianza en los ciudadanos.

Sin LiDAR ni mapas HD: apuesta total por la visión

XPeng ha tomado una decisión técnica que no pasa desapercibida: el robotaxi prescinde del LiDAR y de los mapas de alta definición (HD). En lugar de ese conjunto de sensores, el sistema de conducción autónoma se basa principalmente en cámaras y visión artificial, apoyadas en la potencia de cálculo de los chips Turing AI y el modelo VLA 2.0.

La idea es que la inteligencia artificial sea capaz de identificar la carretera, los vehículos, los peatones, las señales y las situaciones complejas de tráfico únicamente a partir de la información visual. Esta filosofía se alinea con la apuesta que Tesla lleva años defendiendo, aunque XPeng pretende aplicarla directamente a un servicio de robotaxi L4 con clientes reales en China.

Entre las ventajas potenciales está la reducción de costes: eliminar sensores LiDAR y mapas HD puede abaratar el precio por vehículo, simplificar el mantenimiento de la flota y facilitar la escalabilidad en grandes volúmenes. Para servicios en ciudades europeas, donde el coste por kilómetro es un factor sensible, disponer de una plataforma tecnológica más económica podría ayudar a hacer viables los modelos de negocio.

El riesgo, sin embargo, también es evidente. Depender casi por completo de la visión obliga a que el sistema sea extremadamente robusto ante lluvia intensa, niebla, conducción nocturna, reflejos o escenarios de obras. Son condiciones habituales en muchas regiones de España y del resto de Europa, por lo que cualquier despliegue fuera de China requeriría demostrar un nivel de seguridad muy elevado y mantener un sistema de supervisión y actualización de software continuo.

Basado en la plataforma GX, pero con otra misión

El robotaxi no nace de una hoja en blanco. XPeng ha elegido basarlo en la plataforma GX, utilizada en su SUV eléctrico insignia, un modelo de seis plazas cuyo precio en China parte de unos 399.800 yuanes (en torno a 50.500 euros al cambio). Este planteamiento contrasta con la estrategia de algunos competidores, que diseñan sus robotaxis desde cero sin heredar plataformas de turismos convencionales.

Compartir base con un vehículo ya en producción tiene varias consecuencias. Por un lado, el hardware y parte del software se validan antes en coches vendidos a clientes particulares, de modo que los problemas se detectan de forma más temprana y con más datos reales. Por otro, el coste de desarrollo se reparte entre modelos de volumen, algo clave si la marca quiere escalar su tecnología a miles de unidades.

En el interior, sin embargo, el enfoque es totalmente distinto al del SUV de uso privado. El robotaxi se configura para ofrecer un espacio más funcional y resistente al uso intensivo, con materiales pensados para limpieza frecuente, tapicerías duraderas y un diseño que facilite la entrada y salida constante de pasajeros. Los sistemas de infoentretenimiento se orientan a que el usuario pueda gestionar el trayecto, ajustar la climatización o seleccionar rutas alternativas sin necesidad de un conductor físico.

Este tipo de planteamiento podría encajar bien con las necesidades de flotas de movilidad compartida en Europa, desde operadores de taxi hasta plataformas de VTC o servicios públicos de transporte bajo demanda en áreas metropolitanas. La clave, nuevamente, estará en la regulación local y en la aceptación social de subir a un vehículo sin conductor en entornos urbanos complejos.

Una estrategia distinta frente a otros robotaxis

El enfoque de XPeng difiere del de otros proyectos de robotaxi como Tesla Cybercab o Geely EVA Cab, que apuestan por vehículos concebidos desde el principio sin volante ni mandos de conducción tradicionales. En esos casos, el diseño se libera totalmente de las limitaciones de un coche particular y se adapta al 100 % al uso compartido.

En cambio, XPeng ha optado por una vía intermedia: aprovecha una plataforma compartida con vehículos de producción convencional, manteniendo elementos propios de un turismo eléctrico pero adaptando el interior y la electrónica a las funciones de robotaxi. La lógica empresarial es repartir el coste de I+D entre todas las variantes y acelerar la evolución tecnológica apoyándose en la experiencia de uso real de los clientes actuales.

Si la estrategia funciona, la compañía podría beneficiarse de un círculo de retroalimentación: cuantos más coches basados en la plataforma GX circulen por las carreteras, más datos de conducción obtendrá XPeng, lo que a su vez ayudará a mejorar los algoritmos de conducción autónoma que empleará en su flota de robotaxis. A medio plazo, esto podría convertirse en una ventaja competitiva relevante también en mercados occidentales.

En términos de imagen de marca, tener un robotaxi operando con tecnología propia refuerza el posicionamiento de XPeng como fabricante de vehículos eléctricos inteligentes y no solo como un competidor más en el segmento de coches a batería. Este matiz puede tener impacto en Europa, donde los consumidores empiezan a familiarizarse con las nuevas marcas chinas y valoran cada vez más las capacidades de software y conectividad.

Un ecosistema de IA y movilidad que va más allá del coche

Fundada en 2014 y con sede en Guangzhou, XPeng se ha consolidado como un fabricante de vehículos eléctricos inteligentes centrados en sistemas de movilidad impulsados por inteligencia artificial. Sus modelos integran software avanzado de asistencia y conducción autónoma, así como cabinas conectadas con funciones de voz y servicios online.

Los vehículos de la compañía ejecutan modelos de IA de alto nivel como VLA 2.0, diseñados para gestionar condiciones de tráfico complejas sin intervención humana, incluyendo rotondas, tráfico denso o rampas de autopista. Esta base tecnológica es la que ahora se traslada a un entorno aún más exigente: un robotaxi que debe ser capaz de tomar decisiones sin la supervisión constante de un conductor.

Más allá de los coches eléctricos de pasajeros, XPeng también está invirtiendo en robótica humanoide y conceptos de vehículos voladores aptos para carretera. Estas iniciativas forman parte de un ecosistema de movilidad inteligente a largo plazo, en el que el robotaxi se considera una pieza fundamental para demostrar la madurez de su plataforma de IA en aplicaciones comerciales.

Este enfoque puede tener implicaciones para Europa, donde se empieza a debatir sobre la integración de robots de servicio, drones logísticos y vehículos autónomos en el entorno urbano. La experiencia que XPeng acumule con sus robotaxis en China podría utilizarse como argumento cuando la empresa quiera ampliar sus servicios o asociarse con operadores europeos de transporte y logística.

Gama de productos y expansión internacional hacia Europa

Actualmente, XPeng ofrece una gama de vehículos eléctricos que cubre varios segmentos: la berlina P7 como modelo insignia, el SUV G9, el monovolumen X9 y el modelo de acceso Mona M03, más orientado al precio. Esta oferta sitúa a la marca en diferentes tramos de mercado, desde el cliente que busca un coche premium hasta quien prioriza el coste de adquisición.

Aunque la compañía se centró inicialmente en el mercado doméstico chino, en los últimos años ha iniciado una expansión internacional que incluye Europa y Australia. XPeng comercializa ya algunos de sus modelos en países europeos, y ha mostrado interés en seguir abriendo mercados, entre ellos ciertos destinos emergentes como India.

Para España y el resto del continente, la presencia progresiva de la marca hace más plausible que, a medio o largo plazo, tecnologías como su robotaxi puedan probarse en ciudades europeas bajo proyectos piloto. No se trata solo de vender coches eléctricos, sino de ofrecer servicios de movilidad autónoma llave en mano a ayuntamientos, operadores de transporte público o empresas privadas.

En el plano financiero, XPeng cotiza en la Bolsa de Nueva York bajo el ticker XPEV y en la Bolsa de Hong Kong con el código 9868. Esta doble presencia bursátil le da acceso a capital internacional, un factor importante para mantener el ritmo de inversión en I+D necesario para llevar la conducción autónoma del laboratorio a las calles.

Alianzas y servicios asociados al robotaxi

XPeng no se limita a construir el vehículo; también busca articular un ecosistema de servicios alrededor de su robotaxi. La compañía ha confirmado una colaboración con Amap, la plataforma de mapas de Alibaba, para integrar los futuros servicios autónomos en sus aplicaciones y ofrecer al usuario una experiencia lo más fluida posible a la hora de solicitar un trayecto.

El plan pasa por abrir un SDK para que terceros puedan desarrollar aplicaciones y servicios sobre la plataforma de robotaxi de XPeng. Esto permitiría que empresas de transporte, cadenas hoteleras, aeropuertos o incluso administraciones locales integren el servicio en sus propias apps o sistemas de reservas, generando así una red comercial más amplia que vaya más allá de una simple flota experimental.

Si iniciativas similares aterrizan en Europa, podrían integrarse con plataformas de movilidad ya consolidadas, incluidas apps de transporte urbano, agregadores de viaje o incluso sistemas de billetera digital. Para el ecosistema español, acostumbrado a convivir con múltiples soluciones de movilidad compartida, un robotaxi como el de XPeng podría añadirse como una capa más siempre que supere las exigencias normativas y de seguridad.

En conjunto, la puesta en marcha de la producción en serie del primer robotaxi de XPeng en Guangzhou refuerza la idea de que la movilidad autónoma comercial está dejando de ser un concepto teórico para convertirse en una realidad industrial. Aunque su adopción plena en Europa y España todavía dependerá de muchos factores, el avance de XPeng marca un punto de referencia sobre cómo los fabricantes de vehículos eléctricos quieren posicionarse en el futuro del transporte sin conductor.

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