- La Xunta de Galicia otorga el visto bueno ambiental al proyecto impulsado por Ebro Sens, filial de Steag.
- La instalación dispondrá de una potencia de 4,5 MW y una capacidad de reserva de 18 MWh.
- El complejo utilizará tecnología de almacenamiento BESS compuesta por cuatro contenedores específicos.
- La conexión con la red eléctrica se realizará mediante una línea soterrada de 400 metros de longitud.
La administración autonómica, a través de la Consellería de Medio Ambiente e Cambio Climático, ha dado recientemente su aprobación al proyecto presentado por Ebro Energy O Rosal para la puesta en marcha de un sistema de almacenamiento eléctrico. Esta nueva infraestructura se sitúa en el marco de la transición energética en Galicia, buscando mejorar la gestión de la red mediante el uso de acumuladores de gran capacidad.
El desarrollo de esta planta corre a cargo de la empresa Ebro Sens, que actúa en el mercado nacional como representación del grupo alemán Steag, una entidad con amplia trayectoria en el sector. La iniciativa pretende dotar al municipio de herramientas tecnológicas que permitan equilibrar la oferta y la demanda eléctrica, almacenando el excedente para volcarlo al sistema cuando sea más necesario.
Especificaciones técnicas y tecnología aplicada
En cuanto a las capacidades del recinto, se ha diseñado para operar con una potencia de 4,5 megavatios, lo que le otorga una versatilidad considerable para interactuar con la red local. La capacidad total de almacenamiento se ha fijado en 18 megavatios hora, una cifra que garantiza una autonomía operativa suficiente para las necesidades actuales de la zona.
Para alcanzar estos niveles de eficiencia, el proyecto apuesta por la tecnología BESS, un sistema de almacenamiento por baterías que se distribuirá en cuatro contenedores especializados. Además de estos módulos, el recinto contará con un centro de transformación y equipos de medida propios para asegurar que toda la electricidad volcada cumpla con los estándares de seguridad requeridos.

Ubicación y cumplimiento de normativas ambientales
La instalación se proyecta sobre una superficie total que ronda los 2.764 metros cuadrados en el municipio miñoto. No obstante, la huella física de los equipos de almacenamiento será mucho más reducida, ocupando alrededor de 500 metros cuadrados dentro de la parcela, lo que permite una integración más discreta con el entorno rural circundante.
Uno de los puntos clave para su aprobación ha sido el trazado de la línea de evacuación, que será totalmente subterránea a lo largo de sus 400 metros. Este cableado conectará directamente el complejo con la subestación eléctrica del ayuntamiento, evitando el uso de torretas aéreas que pudiesen alterar el paisaje o el patrimonio natural de la localidad de O Rosal.

Garantías de sostenibilidad y vigilancia
El Informe de Impacto Ambiental, publicado recientemente de forma oficial, determina que la planta no causará efectos adversos reseñables. Este resultado se ha obtenido tras una evaluación ambiental simplificada en la que han intervenido hasta once organismos públicos distintos, asegurando que todos los aspectos técnicos y ecológicos han sido revisados minuciosamente.
Durante el proceso administrativo no se registraron quejas ni alegaciones ciudadanas, lo que refleja un desarrollo transparente de la propuesta. No obstante, la Xunta ha impuesto condiciones estrictas en el plan de vigilancia ambiental, que incluyen el seguimiento de la gestión de residuos para proteger la salud de los vecinos y el cauce de los ríos cercanos.
Con la ratificación de este proyecto, la comarca da un paso adelante en la modernización de sus infraestructuras críticas. La llegada de esta inversión de capital internacional refuerza el papel de Galicia en el mapa de la innovación energética, consolidando un modelo que apuesta por la estabilidad del suministro y el respeto escrupuloso a la normativa medioambiental vigente.